05 de febrero de 2023

Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Señores de la UE: ¿y lo de Sánchez, qué?

Mientras la UE vigila con lupa a Polonia y Hungría pasa por alto la demolición constitucional de rasgos autoritarios del Gobierno español

Desde junio de 2018 se han estrenado en España unas cuantas películas de terror. La productora, que se llama PSOE, es una compañía más que centenaria, implicada a lo largo de su historia en numerosos chanchullos y desafíos a la legalidad (entre otros, una revolución para cargarse lo que ahora hipócritamente llaman «la luminosa Segunda República»). El actual director de sus producciones es Sánchez, el Lars von Trier de un nuevo género que pone los pelos de punta: el «anticonstitucionalismo gore». Sus títulos más destacados son los siguientes:
-Entre pillos anda el juego. Cuenta la historia de cómo el PSOE y los separatistas se entendieron entre tinieblas para derribar al Gobierno constitucionalista que había ganado limpiamente las elecciones.
-Uno de los nuestros. Relata cómo Sánchez convirtió RTVE en un cañón de propaganda tras prometer que con él sería por fin plural y cómo colocó a un viejo apparachick del PSOE al frente del CIS para que cocinase encuestas manipuladas a su favor. Es decir: cómo vició la democracia colocando a sus peones al frente de instituciones que pagan con sus impuestos todos los españoles.
-Lo que el viento se llevó. Narra como la sentencia del golpe sedicioso separatista de 2017 quedó borrada de un plumazo por Sánchez, que contra el criterio de la justicia y la inmensa mayoría de los españoles indultó a los golpistas, pues les debe el poder y lo tienen pillado.
-El silencio de los corderos. Como si España fuese una república bananera, o la Freedonia de Rufus T.Firefly de Groucho Marx, Sánchez decide una mañana reescribir el Código Penal y siguiendo las órdenes de los propios delincuentes elimina el delito de sedición. La mayoría de los españoles, entretenidos con el Mundial y con una polémica artificial sobre una extremista iluminada llamada Irene Montero, tragan con el abuso como corderos adormecidos.
-La semilla del diablo. Sánchez sigue avanzando en su reforma constitucional encubierta. Esta vez se trata de controlar al TC a fin de plegarlo a sus intereses y los de sus aliados separatistas, de tal modo que en un futuro próximo el alto tribunal tolere consultas de carácter independentista. Para tomar las riendas del TC ya no se corta un ápice: perpetra la tropelía de colocar como magistrados a su exministro de Justicia y a una estrecha colaboradora que formó parte de su gabinete de asesores monclovitas. Bienvenidos a Venezuela.
-¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú. España está sometida a una reforma constitucional encubierta, donde la izquierda impone a rodillo sus puntos de vista a una derecha que casi la iguala en votos (y que previsiblemente la superará en los próximos comicios). Esta operación está deteriorando de manera cada vez más acusada la calidad de la democracia española. Si no se frena, llevará a España a quedar bajo la bota de una suerte de Gobierno populista autoritario de izquierda radical.
¿Y qué dice Bruselas, que marca al milímetro a los Gobiernos conservadores de Hungría y Polonia por supuestos ataques a la democracia (probablemente menores que los de Sánchez)? Pues no dice nada, porque como nuestro Gobierno de socialistas y comunistas lleva la falsaria etiqueta de «progresista», Úrsula y compañía prefieren no darse por enterados de la última y más grave de las películas: Un loco anda suelto.
(PD: Bildu es un partido fundado por ETA y gente de su órbita, que defiende los homenajes a sus asesinos y jamás ha condenado en serio sus crímenes, ni ha ayudado a esclarecerlos. Comparte también el objetivo político de ETA, la república socialista vasca. En la tarde de ayer, De Celis, el diputado del PSOE que ejercía como presidente del Congreso en ausencia de Batet, expulsó de la tribuna a una diputada de Vox por llamar «filoetarra» a Bildu (es decir, próximo a ETA). ¿Democracia? Cada vez menos, Bruselas).
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