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21 de marzo de 2023

Vidas ejemplaresLuis Ventoso

Los corderos marchan al desfiladero

Resulta doloroso ver cómo se está iniciando el desguace a plazos de España ante la abulia del grueso de su sociedad civil, intelectuales y empresarios

Actualizada 08:56

Insólito. El partido que gobierna España, el PSOE, ha abierto un proceso al dictado de los separatistas que puede facilitar la ruptura del país en breve. Sin embargo, las élites de la nación, sus intelectuales de referencia –si es que todavía existe tal categoría– y el grueso de su sociedad civil pasan de todo.
Impera un desentendimiento pasmoso respecto al futuro del país. Hasta que un día nos desayunemos con que España ya no es tal, sino una tenue confederación, con los estados asociados de Cataluña y el País Vasco (y luego Baleares, y más tarde, tal vez Galicia).
¿Cuándo comenzó a gestarse la partición de España? Si no se revierte pronto la felonía que acaba de perpetrar Sánchez, los historiadores del futuro responderán así: fue el 24 de noviembre de 2022. Ese día, con nocturnidad, mediante una proposición de ley exprés y saltándose los preceptivos informes jurídicos, un Gobierno de socialistas y comunistas aprobó con los independentistas que ya no será delito organizar un golpe desde un Gobierno autonómico. Junqueras y Otegi lo han explicado claro: ellos mandan hoy en España y tras el regalo del PSOE la próxima intentona les saldrá casi gratis. La rendición socialista convierte en agua de borrajas el crucial discurso del Rey en 2017 para parar el golpe de Junqueras y Puigdemont, pues la legalidad que él defendió aquella noche va a dejar de existir ahora en buena medida.
Las élites españolas están haciendo gala de una dejadez irresponsable ante la reforma constitucional encubierta de Sánchez. A estas horas, ni un solo empresario o intelectual de peso ha abierto la boca para denunciar el desguace de España. Tampoco se asiste a una crítica muy rotunda por parte de los medios y los grandes comunicadores (están en su sitio Carlos Herrera, este periódico y muy poco más; el resto, a nadar y guardar la ropa, no vaya a ser…).
Sin embargo, el guion resulta clarísimo: Sánchez y su PSOE han elegido aflojar los hilvanes de la nación hasta extremos impensables a cambio de que una mayoría antiespañola los sostenga en el poder. Ni un solo diputado socialista se ha desmarcado de la orden de cepillarse la sedición (el tópico de que Margarita Robles es «una ministra con sentido de Estado» resulta ya un chiste sarcástico, pues acepta encantada esta demolición a plazos).
El PSOE como carcoma de España. Nada nuevo. Ya lo fue en 1934, dando cuartelillo a la declaración separatista de Companys y conspirando contra la República. Tras el paréntesis de González regresaron a su auténtico ADN. Zapatero era un iluminado, sí, pero nunca el Bambi de la caricatura. Cuando soltó aquello de que «el concepto de nación es algo discutido y discutible» no se trataba de un desliz. Tenía un plan: extremar la confrontación ideológica, reabrir los rencores de la Guerra Civil, cercar con un «cordón sanitario» a la derecha constitucionalista, pactar con los separatistas y reabrir la caja de Pandora territorial con innecesarias reformas estatutarias.
Sánchez ha llevado al extremo aquel plan. El entreguismo ante los separatistas se ha vuelto ahora absoluto, porque a diferencia de Zapatero sabe que nunca obtendrá los votos suficientes para gobernar sin ataduras. Es un rehén. Ha asumido que su destino está ligado a comunistas e independentistas. Irá con ellos hasta el fin, pague España el precio que sea. La hoja de ruta es tremenda. Primero, los indultos. Segundo, barra libre para futuras intentonas reformando el Código Penal al dictado de los propios delincuentes. Tercero, asalto al TC, a fin de imponer una mayoría proclive a las ansias del independentismo, que haga posible colar una consulta. En paralelo, llegará una reforma del Estatuto catalán para que la última instancia judicial sea local, y no el Supremo, lo cual supondrá un coladero ¿Quién pagará esta revolución a plazos? España, que quedará hecha un guiñapo.
En los despachos importante lo saben y lo ponen a parir sotto voce. En las cenas de notables e influyentes sucede otro tanto. Pero al final en público impera el silencio de los corderos. Las ovejas, anestesiadas por la propaganda, avanzan mansas hacia el despeñadero siguiendo a un pastor enajenado por su egotismo.
Si España no reacciona en las elecciones del año que viene, su horizonte se llama recorte de libertades, socialismo duro y la disolución de facto de nación que hemos conocido hasta ahora. Es muy serio. Por avisar que no quede.
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