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Cosas que pasanAlfonso Ussía

El desheredado de Windsor

Me pregunto cuál habría sido el castigo si los expulsados del seno familiar hubieran sido Enrique II o Enrique VIII

Act. 02 nov. 2025 - 11:22

Por fotografiarse acariciando la chicha izquierda de una fresca profesional, apoyada y empujada con ferocidad por el poderoso movimiento nazi «Woke»- no defiendo que el Príncipe Andrés haya demostrado que nació salido como una mona-, el Rey Carlos III, el de los támpax y esas cosas, le ha expulsado de la familia Real británica.

Me pregunto cuál habría sido el castigo si los expulsados del seno familiar hubieran sido Enrique II o Enrique VIII. Mandaron a tomar viento a sus Reales esposas, asesinaron y consiguieron por un simple frenesí del pirulí cambiar el rumbo de la historia. Formidable la película – el bicho bola manchego no había aparecido en el sucio mundejo del cine español, y los ingleses nos regalaron, con talento y dureza, la vida y muerte del Santo Tomás Becket, íntimo el Rey, y que, después de ser investido Arzobispo de Canterbury por Enrique II, y oponerse a los planes del Rey, ordenó a sus barones asesinarlo en la propia Abadía. Y Enrique VIII encerró a su Reina Española en un castillo, se casó con Ana Bolena, le dio matarile en la horca, y no se divorció y acostó con las novias de Ábalos, porque las chicas prefirieron los billetes de chistorra a los libros de Historia, que tanto previenen.

Sucede que si Carlos III, el de Gran Bretaña, no el nuestro, que es el Carlos III Rey y Alcalde de Madrid, se hubiera enfrentado con esa dureza que ha pulverizado a un pobre hombre, con Enrique VIII y Enrique II, el resultado habría cambiado. Como está punto de seguir la acción exterminadora con su nieto Harry, que se parece demasiado –casualidad de la vida–, a un oficial de confianza de la Guardia de Isabel II, porque está demostrado que el contacto favorece los parecidos.

Unas salidas de tono se perdonan. La honestidad y la rectitud a destiempo ridiculiza a la Monarquía, que debe exigir honestidad para todos, no castigo para unos pocos que merecerían estar en el Consejo del «Drone`s Club», ese club de vagos al que acuden diariamente Bertie Wooster, Gussie Finknottle, Bingo y el hijo del duque de Emsworth, el dueño del 'castillo de Blandings'.

¿Qué va a pasar ahora con el elegante y desmadrado Andrés? Ya no es duque de nada, ha perdido su casa, y el motivo no ha sido otro que sucumbir a los encantos de una belleza de mujer profesional más putingui de la cuadra de Epstein. Creo que Carlos habría de mostrar más caridad. Por muchísimo menos, la pandilla de ladrones, traidores y forajidos que nos gobiernan, mantienen alejado de España al mejor Rey de los últimos siglos.

En nombre de mi trigésimo apellido – Pérez-Brighton-exijo formalmente a mi primo Carlos que perdone a su hermano y posible hijo.

Así no se arreglan las cosas Charly.

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