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Cosas que pasanAlfonso Ussía

Disgusto y desazón

Y claro, nos preocupa a los culés, que si el Real Madrid, que todavía ha hecho poco, nos saca cinco puntos de ventaja al mejor equipo de la historia con su jugador estrella, el rubio tono duna, que cada día sorprende menos, tenemos los culés un problema

Me entusiasmó nuestro morito español teñido de rubio. Qué fuerza y qué arranque. Qué definición. Su coraje me recordó al del jugador del Sporting de Gijón, Valdés, que despejaba el balón de su área y era capaz de rematar en la portería contraria el mismo balón que había despejado. Sucedió algo terrible. Por su fortaleza y coraje le llamaban 'la Maquinona'. Pero tuvo un día negro. Partido televisado. El extremo argentino Ferrero centró magistralmente desde el extremo derecho, y 'la Maquinona' se lanzó en plancha a rematar. Golazo, y va el árbitro y lo anula. 'La Maquinona' llevaba un peluquín para tapar su alopecia, y no se lo acopló bien, de tal modo que, mientras el balón entraba por la derecha, el peluquín voló hacia la izquierda, y el portero adversario se estiró para atajar el bisoñé. El árbitro anuló con crueldad aquel gol único en la historia del fútbol mundial. El gol más celebrado de la historia de El Molinón, cuando era presidente Vega Arango. Y no pude conciliar el sueño por el disgusto y la desazón. Desde aquella noche, hasta su retirada, 'la Maquinona' no usaba la peluca, jugaba cómodo, sin complejos y mantuvo su prestigio de gran defensor.

Algo parecido experimenté el domingo pasado. De todos mis amigos soy conocido por mi amor infinito al Barça y el orgullo de su implacable trayectoria, siempre sufriente con las decisiones arbitrales y el VAR, que es de Mediapro, la sociedad de la que es propietario ese barcelonista limpio y sin tacha apellidado Roures. En Barcelona están felices con su morito teñido de rubio, aunque sepan que antes o más tarde, les va a meter en un lío. Cosas de la juventud. Vinicius en mi equipo adversario, el Real Madrid, se enfanga también de cuando en cuando, pero los brasileños son más graciosos que los marroquíes. No me hacen gracia los chistes de camellos y dromedarios. El resumen, muy negativo. Le han pillado el truco los defensas porque siempre hace la misma jugada. Los demás corren para él. Los árbitros llevan en su bolsillo derecho un surtido de tiritas de esparadrapo, por si hiciera falta aplicarle un apósito a la espera de que llegue el masajista. Y es ya el que manda en mi querido club, que ha conseguido con mucho esfuerzo situarse a cinco puntos del Madrid, que estamos hartos de tanto Bernabéu elogiado, y tanto olvido por las obras monumentales que está ejecutando el Barça para conseguir tener, siempre que lo pague, claro, el estadio más grande y moderno del mundo, que no se llamará 'Nou Camp Nou', sino 'Estadi Enric Negreira', que es aún más barcelonista que yo.

Esperaba más de nuestro rubio inmigrante, vecino de Mataró, preciosa ciudad como Rentería. Pero no hizo nada, y el Real Madrid le ganó el llamado 'Clásico', y le anularon un gol de Mbappé porque en la línea del VAR un pelito de su pierna derecha, por culpa de una sacudida de viento otoñal, estaba más adelantada que la de su defensa. Por fin se hizo justicia. Pero el disgusto y la desazón me acompañaron y turaron mi sueño, pensando en el futuro de este chico nuestro, que va terminar como Onésimo, aquel gran fichaje que hicimos quitándoselo al Valladolid.

Y claro, nos preocupa a los culés, que si el Real Madrid, que todavía ha hecho poco, nos saca cinco puntos de ventaja al mejor equipo de la historia con su jugador estrella, el rubio tono duna, que cada día sorprende menos, tenemos los culés un problema.

Porque en la presente ocasión, el árbitro no ha ayudado al Real Madrid, y siento reconocerlo.

Disgusto y desazón.

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