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HorizonteRamón Pérez-Maura

¿Dónde está Grande-Marlaska?

Vivimos una ofensiva inverosímil contra su Unidad Central Operativa. Varios ministros acusan a un antiguo mando de intentar asesinar a Pedro Sánchez y el ministro del interior mira para otro lado. Se desmiente la «información» con pruebas irrefutables, pero ningún ministro se retracta de lo dicho

Son muchas, demasiadas, las cosas que suceden en España por primera vez. Las que nunca pudimos imaginar. Una de ellas, y no precisamente la menor, es que estemos viendo cómo se produce una ofensiva en toda regla desde el Gobierno de la nación contra la Guardia Civil. Creo que existen pocos cuerpos de la administración pública tan alineados con la legalidad vigente como la Guardia Civil. Incluso durante la II República española.

Como bien ha dicho Rafael Dávila Álvarez, general en la reserva, en su excelente blog GeneralDavila «Intentan manipular a la Guardia Civil. No. No se engañen. Lo que pretenden es que desaparezca. Ni Guardia Civil, ni Instituto Armado. Desmilitarizar a la Guardia Civil, desnaturalizarla, es decir, que desaparezca su Código del honor. Que se les parezca a ellos.

La Guardia Civil es para ellos un obstáculo; por mantener limpio ese camino que recorre el guardia civil, ‘cuando se halla destinado al servicio de carretera o cualquier otro camino, los recorrerá frecuentemente y con mucha detención, reconociendo a derecha e izquierda los parajes que ofrezcan facilidad de ocultar alguna gente sospechosa’ (art. 35).

La Guardia Civil no es ‘un Cuerpo muy complicado’, ni ‘un gasto superfluo’, como dijo el presidente del Gobierno, sino la garantía de un Estado de derecho».

Dicho todo esto, la Guardia Civil sufre el mayor acoso desde el Gobierno que ha tenido nunca en su historia. Vivimos una ofensiva inverosímil contra su Unidad Central Operativa. Varios ministros acusan a un antiguo mando de intentar asesinar a Pedro Sánchez y el ministro del interior mira para otro lado. Se desmiente la «información» con pruebas irrefutables, pero ningún ministro se retracta de lo dicho.

Llevamos semanas viendo cómo desde el Gobierno se acusa a la UCO de conspirar contra el propio Ejecutivo. ¿Dónde está Grande-Marlaska? ¿A qué dedica el tiempo libre el ministro del Interior? Somos un país verdaderamente único en el que el ministro del Interior no defiende a sus subordinados y el ministro de Justicia no sólo no defiende a la Justicia, sino que la zapa día a día, intentando acabar con su independencia. Ésta es la débil democracia que vivimos.

Un estado en el que el Gobierno intenta frenar o derribar las actuaciones de la Guardia Civil o de los jueces es una sociedad profundamente enferma. Y no sé qué es más grave, si Félix Bolaños atacando directamente a la Justicia o Grande-Marlaska no dando la cara por sus subordinados. Es decir, finalmente alineándose con el resto del Gobierno para impedir la actuación de la policía judicial que es lo que verdaderamente es la UCO. Por eso Marlaska y los suyos quieren acabar con ella. Porque no la pueden controlar. Manda… eso mismo.

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