Fundado en 1910
Cosas que pasanAlfonso Ussía

Tedio

Si se prueba que la mujer de Sánchez ha metido el cazo y se ha llevado unos pocos milloncejos, hasta la prensa comprada por el Gobierno reconoce que eso no se hace, caramba

Cuando en España no nos abrumaba la espesura de delincuentes en el poder que ahora padecemos, todo era más entretenido. Y no existía la plena libertad de expresión, pero sí la de interpretaciones. Quizá, el asunto que motivó más controversia nacional fue la bomba atómica que se desprendió de un avión americano. Mientras una parte de la prensa criticaba la imprecisión del mecanismo, y para evitar conceder al suceso excesiva importancia, el ministro Fraga Iribarne y el embajador de los Estados Unidos en España se bañaron en la playa contaminada. Fraga con un modelo XXXL de la marca Meyba y Biddle Luke, con uno carente de toda posibilidad. Eugenio Suárez, en Sábado Gráfico, redactó una breve nota que no mentía. «Fraga está gordo» y Pío Cabanillas lo interpretó libremente. «Debemos imponer una medida sanción económica a Sábado Gráfico, porque Manolo no está gordo, aunque hay que reconocer que por culpa del Meyba parecía más fondón de lo normal». Todo se arregló en Lhardy, en el comedor privado que usaba la Reina Isabel para inspeccionar los atributos de Narváez, sus Húsares y sus Monteros de Espinosa.

Si hoy leemos que un grupito de inmigrantes de los que recibimos empaquetados por Mohamed y Open Arms –sin olvidar a la flotilla del ridículo–, ha atacado, violado, abusado y asesinado a tres mujeres españolas, no aparece la noticia por ninguna parte. En cambio, si se prueba que la mujer de Sánchez ha metido el cazo y se ha llevado unos pocos milloncejos, hasta la prensa comprada por el Gobierno reconoce que eso no se hace, caramba. A las mujeres las entierran y todo olvidado. En los tiempos de las interpretaciones, la criminalidad en España era, junto a la de Islandia, la más baja de Europa.

Y llegó Jarabo.

¡Por fin un asesinato que merece la pena! Voceaba Manolo Alcalá mientras ocupaba su sitio en Informaciones. Ya en aquellos momentos, Aniceto, el leal conserje del colegio del Pilar, encaramado a lo más alto de una escalera, borraba de la orla de su curso el rostro de Jarabo, un pentasesino que terminó en el garrote vil de verdad, no el de Isbert, Berlanga y Azcona. Interpretaciones infantiles. No pegué ojo en toda la noche y estuve alerta y dispuesto a enfrentarme con Jarabo, pero este mal pilarista se contentó con cinco crímenes. Pero se olvidaron las víctimas y Jarabo dominó las tertulias durante años. «¡Xolines con Xarabúa!». Aquella explosión verbal del reverendo de las nueces que no supo, hasta mucho más tarde, que había inventado el «batúa», el vascuence que se habla hoy en las casas y nadie utiliza en la calle porque hay muchas interpretaciones al respecto.

Pero que –creo– en los capuchinos de San Sebastián no fue mencionado en los rezos que les pidieron los fieles por Miguel Ángel Blanco.

Ahora, todos los días lo mismo. Que roben en paños menores o disfrazados de delfines, para darnos motivos para la controversia.

Hasta ellos están avergonzados.

comentarios

Más de Alfonso Ussía

  • Divertidísimo

  • aussia
  • La abuelita

  • San Sabino

  • Recuerdo de un poeta

  • Arrebatador

  • tracking

    Compartir

    Herramientas