BB, belleza y controversia
Las críticas se centraron en que cómo podía querer más a los animales que a su propio hijo, pero ella misma ya con la edad argumentaba que el drama de su vida probablemente no encontraría explicación nunca
Brigitte Bardot es una de las actrices y baluartes de la cultura pop más icónicas de Francia, nada ni nadie podrá empañar esa certeza. Nacida el 28 de septiembre de 1934 en el seno de una familia burguesa, Bardot, bastante corrientica de niña –según sus propias palabras–, se convirtió durante la adolescencia en un emblema de la belleza moderna, en un ícono de la actuación, pero también en ejemplo de la frivolidad y la libertad sexual en la década de 1950 y 1960, debido a su impactante presencia en el cine y su estilo distintivo. Llegó a ser seleccionada para representar la escultura de la Marianne que simboliza a Francia.
A lo largo de su carrera, participó en 51 películas memorables como Y Dios creó a la mujer y El desprecio. Sin embargo, Bardot no sólo es conocida por su carrera actoral, sino también por su temprano activismo feminista, de cuando el feminismo valía para algo, y en defensa de los derechos de los animales, dedicando gran parte de su vida a la protección del bienestar animal.
Brigitte Bardot, conocida en Francia por sus iniciales, BB, tal como suena, ha fallecido a la edad de 91 años. Su legado y contribuciones al cine y a la sociedad siguen siendo un tema de discusión y admiración. Además, porque BB fue todo lo que había que ser en todas las épocas, incluida la actual; una mujer valiente y decidida que pocas veces entró por el aro.
«Entregué mi juventud y belleza a los hombres, y ahora entrego mi sabiduría y experiencia a los animales.». Pronunció Brigitte Bardot al dejar el cine y dedicarse a los animales, al final de una subasta gigante de todas sus pertenencias más queridas, entre las que se encontraban recuerdos familiares. La que ha sido una de sus frases más citadas no pertenece precisamente a una réplica cinematográfica.
Esa cita refleja la profunda transformación de Brigitte Bardot a lo largo de su carrera como actriz y luego como activista en pro de los derechos de «las bestias», según sus palabras. Tras alcanzar la fama y el reconocimiento mundial en su juventud, Bardot decidió orientarse hacia el activismo en defensa de los perros, gatos, bebés foca, etcétera, dedicando su tiempo y recursos a su protección. Su declaración simbolizó el cambio de enfoque de su existencia: de ser un ícono de belleza y sensualidad en el cine a convertirse en una voz potente defensora de los animales.
Bardot utilizó su plataforma para crear conciencia sobre la crueldad hacia los animales y fundó varias organizaciones para promover su bienestar poniendo sus recursos personales en favor de esas acciones. La cita resalta no solo su compromiso, sino también un sentido de reflexión y sabiduría adquirida a medida que fue evolucionando como persona. Su legado sigue siendo relevante en el ámbito del activismo animal y en la cultura pop.
Brigitte Bardot fue brutalmente atacada por la prensa y por la izquierda en cuanto enfrentó el sacrificio de ovejas durante rituales presuntamente religiosos musulmanes. Escribió varios libros donde mencionó el tema, y fue condenada en tribunales por afirmar nada más que la verdad, que había que acabar con semejante acto repudiable.
Su insatisfacción personal la condujo a donde pocos han sido llevados, a una elevación humilde y espiritual que la persuadió a aislarse en su sencilla residencia llamada La Madrague, en Saint-Tropez.
Audaz, nunca ocultó su simpatía por el partido de Jean-Marie Le Pen, pese a conocer que esto le traería todavía más problemas, aunque tampoco se implicó directamente en una militancia excesiva. «No me gusta la época en la que vivimos», repetía continuamente en las entrevistas, haciendo referencia además a las veleidades de los políticos y sus ambiciones personales.
Se le reprochó haber renegado de su hijo, todavía pequeño, quien quedó al cuidado del padre, el también actor Jacques Charrier, quien falleció el 5 de septiembre del 2025. Las críticas se centraron en que cómo podía querer más a los animales que a su propio hijo, pero ella misma ya con la edad argumentaba que el drama de su vida probablemente no encontraría explicación nunca.
Fue amada por los hombres más talentosos y codiciados de Francia, entre ellos Serge Gainsbourg, quien le escribió y dedicó diversas canciones que luego fueron éxitos inolvidables, lo siguen siendo, y las que ella se atrevió a interpretar junto a su autor. Se ha dicho siempre que el gran amor de su vida fue Jean-Louis Trintignant, con quien compartió protagonismo en Y Dios creó a la mujer, dirigida por el que era entonces su primer esposo, Roger Vadim, y mientras Trintignant se hallaba también casado con la realizadora Nadine Trintignant.
Con Brigitte Bardot culmina una época en Francia que dejó más luces que sombras, con su desaparición y la de otros tan audaces, al igual que ella, la oscuridad absoluta se anuncia aterradora. «La leyenda del siglo ha muerto», tal como lo anuncia Paris Match en su cubierta.