Fundado en 1910
en el recuerdoAlfonso Ussía

La Berberecha

La Berberecha nació con malaje, vive en el malaje y muy probablemente abandonará este mundo con el malaje puesto. Lo que ha dicho es delito, pero no merece la pena la denuncia. Dejará muy pronto de ser la vicepresidente del Gobierno, y volverá a su hábito de vulgaridad y amargura

Fue la ministra de Cultura que autorizó el saqueo nacionalista del Archivo de Salamanca. Previamente, cuando era consejera de la Junta Andaluza impidió a la familia Medinaceli reunir su archivo histórico fuera de Sevilla.

«De aquí no se mueve un legajo. Sacar un archivo de Andalucía no es otra cosa que un atentado cultural contra los andaluces».

Ahora, como vicepresidente primera del Gobierno de Sánchez, ha mostrado su buena educación comparando a Isabel Ayuso con Hitler y el proceder de la derecha española con el genocidio nazi de Auschwitz. Y todo para no criticar el porrazo que se ha dado el PSOE en Madrid.

«Los socialistas no hablamos de cañas y berberechos», ha terminado por manifestar con esa gracia, salero y desparpajo que Dios le ha dado. El mismo desparpajo, gracia y salero que en su visita a Almonte, en sus tiempos de piquitos con Zapatero, cuando elogió la ubicación de la villa rociera «tan cercana al Mediterráneo». Se le olvidó el océano Atlántico y salió del paso con una burrada geográfica.

Carmen Calvo es egabrense, es decir de Cabra. Un océano de olivares que se encadena al de Lucena, el sur de Córdoba, Jaén y Andújar, Málaga y Sevilla. Océano de olivares es figurativo, metafórico. No hay berberechos. Resulta divertido lo que ha dicho de los berberechos. Tezanos nos descubrió que en Madrid hay más de dos millones de taberneros y tabernarios, y Carmen Calvo que los votantes del PP y de Vox hablan de berberechos en las barras de los bares de la libertad. En Madrid ya le han colgado el mote de 'la Berberecha'. Efectivamente, una conversación con el berberecho de protagonista principal y motivo del debate, da muy poco de sí.

Se habla de otras cosas en los bares, y no muy agradables para esta mujer, tan amarga, tan hepática, tan inculta.

Compara a Hitler y Ayuso,
Y a Himmler con la derecha.
Me siento patidifuso.
¡Qué mala es la Berberecha!
Está disfrutando del Poder y sigue enfadada con la vida. No yerran los que dicen que en la tierra de la luz y del sol, en la Andalucía de María Santísima, no existe nada peor que un amargado con «mal ángel», el nauseabundo malaje, que de ahí viene. La Berberecha nació con malaje, vive en el malaje y muy probablemente, abandonará este mundo con el malaje puesto. Lo que ha dicho es delito, pero no merece la pena la denuncia. Dejará muy pronto de ser la vicepresidente del Gobierno, y volverá a su hábito de vulgaridad y amargura. Suficiente condena.
Carmen Calvo es una prisionera encerrada en el cuerpo de Carmen Calvo, todo muy inhóspito y desagradable.
Que está amargada es un hecho.
Y sufre su mala leche.
¿Qué tendrá este berberecho,
Berberecha y berbereche?
El socialista, como el comunista y el sindicalista, es más de crustáceos macruros –langostas, bogavantes, cigalas, langostinos, gambas y camarones–, que de moluscos bivalvos como los berberechos y las almejas. En ese aspecto, yo soy socialista, comunista y sindicalista, con una pequeña diferencia. Pago de mi bolsillo las consumiciones, no como Pedro Sánchez y sus amigos gorrones en Sanlúcar de Barrameda, Balamela en chino. O los de los ERE. El berberecho y la almeja me sueltan, si bien me atraen en otras metáforas. Pero puedo asegurar y aseguro que jamás el berberecho ha sido motivo de mis conversaciones de barra. Y soy de derechas, como el sector no amargado de la familia de la Berberecha. Dejémosla estar. No indaguemos los motivos de su amargura. Cualquiera se atreve a decirlo. En esas condiciones, silencio lo que pienso y me acojo a la Quinta Enmienda. Sufre mucho la Berberecha.
La Berberecha está triste.
¿Qué tendrá la Berberecha?
Ni ella misma se resiste.
He terminado la endecha.
  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 7 de mayo de 2021