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LiberalidadesJuan Carlos Girauta

Regalo sobre regalo

A ver si se lo meten en la cabeza, la cultura no solo importa: en la lid política es lo que más importa

Hay personas muy capacitadas que, llegadas a un puesto de responsabilidad en sectores que conforman el imaginario colectivo, se marcan como objetivo insultar a su público. Provocarlo, dirían ellos. Vale, pero provocarlo por la vía de la ofensa. Es algo lícito, aunque poco recomendable si no cuentas con la disposición del propietario a arruinarse. No va por ahí lo de esa concejalía que ha organizado un espectáculo imposible de digerir para la propia concejal.

Casa de Cultura de Collado Villalba. Con ocasión del Día Internacional de la Mujer, la concejalía de la Mujer ofrece el monólogo ‘Ser mujer’. Es «humor feminista», dicen. La actriz está en plena interpretación cuando algunos espectadores abandonan la sala. Por cierto, eso debería hacerse más. Dirán que siempre se adivina de qué pie cojea un espectáculo. Y en general es así. Sin embargo, a juzgar por las imágenes difundidas, el público era tirando a mayor y asistía a una función avalada por un ayuntamiento del PP. Quizá solo los jóvenes y los advertidos sean conscientes de que ese sello, en materia de cultura, no significa nada.

La concejal Noelia Rosario Díaz Vaca resulta herida en su sensibilidad por algo de lo que ella misma es responsable. Se trata claramente de un regalito envenenado de sus colaboradores. Pero un regalo semejante solo te lo cuelan si desconoces ciertas obviedades: el «mundo de la cultura» es de izquierdas por un razonamiento circular: si no eres de izquierdas, no perteneces a él; la izquierda española se alimenta de antagonismo y se considera moralmente superior; el supuesto humor de izquierdas consiste en zaherir al que no comulga con sus ideas, es un humor triste, resentido. O sea, no es humor, sino parapeto ante eventuales acciones judiciales. Doña Noelia hace algo incompatible con su objetiva condición de responsable política y jurídica de la contratación de la productora Xana Teatre: se levanta, se sube al escenario y suelta: «Discúlpenme, pero esta obra de teatro y este monólogo [inaudible] Lamento mucho todo lo que son [sic] las faltas de respeto [inaudible] Lo siento muchísimo [se enzarza con un espectador] Tengo todo el derecho del mundo cuando la gente se está sintiendo muy, muy…»

La gente se estaba sintiendo «muy muy» por su culpa. Primero ignoran que la hegemonía se gana en el terreno cultural. En consecuencia, se desentienden del mismo. Cuando se dan cuenta de su error, tampoco saben reaccionar. Doña Noelia debió tragarse el monólogo. Ahora ha tenido que dimitir y pedir perdón en las redes. El ayuntamiento y el PP de Madrid han lanzado sus respectivos comunicados desmarcándose de la incauta. El resultado es un regalo para una izquierda particularmente sectaria, canceladora y violenta. Un regalo sobre otro regalo previo, programar la obra. A ver si se lo meten en la cabeza, la cultura no solo importa: en la lid política es lo que más importa. Citen un solo ayuntamiento de izquierdas que haya contratado espectáculos de humor contra el wokismo. Qué incómodo, vivir en esquemas ajenos.

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