Lo que dijo el Rey sobre la conquista de América
Cuando México alcanzó su independencia en 1821, la población indígena del Virreinato de Nueva España era del 60 %, y ese mismo porcentaje hablaba las lenguas originarias. Hoy la población indígena es el 19,4 %, y solo el 6,1 % hablan esas lenguas
El pasado día 16, SM el Rey pronunció unas palabras sobre la actuación de los españoles en la américa recién descubierta que han causado cierta polémica. Cuando leo lo que el Rey ha dicho, compruebo que poco tiene que ver con lo que sus críticos dicen que dijo. ¿Qué afirmó el Rey don Felipe? Dijo que «los propios Reyes Católicos, la reina Isabel, con sus directrices, las leyes de Indias, demostraron un afán de protección» [aunque] «luego la realidad hace que no se cumpla como se pretende y hay mucho abuso». Dijo también que «hay cosas que cuando se estudian y se miran con nuestro criterio de hoy en día, con nuestros valores, obviamente no pueden hacernos sentir orgullosos». Añadió que todo eso hay que analizarlo «en su justo contexto, no con excesivo presentismo moral», y que «hay que sacar lecciones ante las controversias morales y éticas que hubo sobre cómo se ejerció el poder desde el primer día».
Sobre estas palabras, que cito literalmente, algunos han construido una crítica al Rey acusándolo de ponerse del lado de la Leyenda Negra, o de socavar el prestigio de España. No necesita SM el Rey que se le defienda, y menos puede ser quien firma estas líneas quien se erija en su campeón en la contienda, así que me limitaré a decir que, en mi modesta opinión, nada de lo dicho por el Rey es falso y en nada perjudica a España. Al contrario, lo que el Rey ha hecho es recordar que la actuación de la Corona Española en América fue un ejemplo de moralidad, con independencia de que hubiera actos concretos que claramente pueden ser calificados de abusos.
Cuando los primeros españoles llegaron a América, encontraron pueblos en un estado de muy primitivo desarrollo. Era ahí común el canibalismo, se desconocía la escritura y hasta la rueda. No faltaron quienes discutieron por ello incluso la naturaleza humana de los indios que allí habitaban. Desde el mismo comienzo de la conquista, hubo españoles que defendieron la dignidad de los indios y su carácter de seres libres. Fueron dominicos españoles quienes influyeron en el Papa, que era el llamado a pronunciarse al respecto, para que Paulo III dictara la Bula Sublimis Deus en 1537, en la que se reconocía la naturaleza humana y de seres libres de los indios. Pero antes incluso de que el Papa hablara, fue la Corona Española quien con mano firme defendió la dignidad de esos nuevos súbditos. Isabel la Católica prohibió el 20 de junio del año 1500 la esclavitud de los indios, ordenando que fueran devueltos a sus tierras aquellos que fueron esclavizados y traídos a España. En su testamento, en 1504, escribió que «no consientan ni den lugar que los indios reciban ningún agravio en sus personas ni en sus bienes». A pesar de eso hubo abusos, y no es que lo diga ahora el Rey don Felipe VI, es que lo dijo en 1511 fray Antonio de Montesinos en un famoso sermón que hizo que el Rey Católico, don Fernando II de Aragón, regente de Castilla en ese momento, dictara las Leyes de Burgos en 1512, que eran un tratado de treinta y cinco leyes que recogían los derechos de los indios. Allí no solo se decía que eran hombres libres, sino que se concretaban derechos que hoy consideraríamos de plena actualidad. Por ejemplo, se prohibía el trabajo infantil o el de las embarazadas a partir del cuarto mes de gravidez, o el de las madres hasta pasados tres años del alumbramiento. Hoy el permiso de maternidad no llega a cinco meses.
A pesar de esas leyes, hubo abusos en las encomiendas. Y tampoco es que sea algo que dice hoy don Felipe VI, es que lo dijeron fray Bartolomé de las Casas y fray Francisco de Vitoria, lo que llevó al Emperador Carlos V a dictar las Nuevas Leyes de Indias en 1542 en las que, entre muchas otras cosas, abolía las encomiendas. Lamentablemente, esas Leyes Nuevas no llegaron a estar vigentes. Los Virreyes, alegando que eran inaplicables, las mandaron publicar, pero añadiendo al pie la frase «se acate, pero no se cumpla». De nuevo hubo abusos en las tierras americanas, y de nuevo no es algo que diga ahora don Felipe VI, sino que lo siguió diciendo De Las Casas; y otra vez intervino la Corona para estudiar la situación en América. El Rey don Felipe II convocó la célebre Junta de Valladolid entre los años 1550 y 1551 para hacer que se analizara el asunto, e incluso para decidir si España tenía derecho a dominar América; si la corona tenía o no justos títulos para esa conquista, y ello incluso a pesar de que el Papa Alejandro VI había ya dictado en 1493 las cuatro bulas conocidas como las Bulas Alejandrinas que reconocían el derecho de España y de Portugal a adueñarse de las tierras recién descubiertas. El Rey ordenó que se paralizara toda conquista en tanto no concluyera la Junta. No existe precedente, ni antes ni después de aquella fecha, en el que pueda encontrarse una potencia, digamos colonial, que examine la legitimidad de sus conquistas y sus deberes para con los naturales de las tierras conquistadas. Desde luego, nada semejante hicieron ni los imperios británico, ni el francés, ni la corona belga, ni los propios Estados Unidos, incluso siglos después de la fecha en que los españoles así actuaban.
De aquella disputa de Valladolid surgió el moderno derecho de gentes, el más concreto precedente de la teoría de los Derechos Humanos, y tuvo como resultado práctico que desde entonces sí se aplicaran las Leyes Nuevas de Indias en el territorio americano.
Visto lo anterior, podemos ahora hacernos algunas preguntas. ¿Dijo SM el Rey Felipe VI algo falso cuando sostuvo que hubo abusos en América a pesar de los esfuerzos de la Corona por impedirlos? No, dijo la verdad emanada de la Historia. ¿Decir lo que dijo perjudica la imagen de España? Al contrario. Cuando hizo referencia a las «controversias morales y éticas» y a «como se ejerció el poder desde el primer día» está señalando el inmenso esfuerzo de España por someter a criterios de justicia y de moral su actuación en aquellas tierras, algo que no tiene comparación posible con ninguna otra potencia de entonces ni de siglos posteriores. Lo que hace el Rey, al contrario de lo que algunos han dicho, es señalar la inmensa labor civilizatoria de España en América (y repito y resalto lo de «civilizatoria»). SM el Rey no pidió perdón por nada de lo hecho por España hace cinco siglos, entre otras cosas porque eso de pedir perdón por cosas de medio mileno atrás es ridículo, además de absurdo por inútil.
Y ahora, me permitirán los lectores un pequeño añadido vista la reacción de alguna torpe dirigente mexicana. Cuando México alcanzó su independencia en 1821, la población indígena del Virreinato de Nueva España era del 60 %, y ese mismo porcentaje hablaba las lenguas originarias. Hoy la población indígena es el 19,4 %, y solo el 6,1 % habla esas lenguas. El México independiente tardó menos de treinta años desde su independencia en perder el 55 % de su territorio frente a los EE.UU., lo que se consumó en el tratado de Guadalupe-Hidalgo de 1848. El México que dejó España era una de las regiones más ricas del mundo en 1821. Hoy México es el país número 66 por renta per cápita. Si alguien tiene que pedir perdón a los mexicanos, me da la impresión de que ese alguien tiene pasaporte mexicano y les da la tabarra todas las mañanas en sus interminables ruedas de prensa.
- Agustín Conde Bajén es diputado al Congreso por Toledo