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en el recuerdoAlfonso Ussía

Meirás

Pero lo de Meirás y Carmen Cabra me preocupa. Permitir que una mujer de esa extravagancia moral amén de mentirosa, pase el mes de agosto en un pazo expropiado en su continente pero con el contenido perteneciente a la familia expropiada, resulta harto peligroso

Al fin hemos sabido el porqué de las prisas. De las prisas por expropiar a la familia Franco el Pazo de Meirás. Carmen Cabra, quería y quiere veranear allí. Sólo le falta dar unas clases de golf para jugar en el Club de la Zapateira. El problema son los muebles, alfombras, biblioteca, cuadros y el resto de los enseres que guarda el Pazo. La Justicia ha determinado que pertenecen a la familia Franco. Por ello, lo lógico y normal es que los propietarios del contenido del Pazo de Meirás contraten este verano a un grupo de vigilantes profesionales para proteger lo que les pertenece. Carmen Cabra es muy antojadiza y en Meirás abundan los objetos de valor material, familiar, sentimental y documental. Lo mismo que apioló el Archivo de Salamanca, puede dejarse llevar por la tentación, en cualquier tarde de lluvia melancólica agosteña, y apañarse un cenicero de plata, por decir algo que no resulte escandaloso.

Sánchez veraneará en La Marismilla de Doñana, expropiada a la familia Morenés, rama de los Borghetto, y en La Mareta de Lanzarote, regalo del Rey Hussein de Jordanía a los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía. Allí falleció en una Navidad Doña María de las Mercedes, condesa de Barcelona. Recibido el regalo de Hussein, el Rey ausente sin motivos para la ausencia, ordenó que fuera inscrita la propiedad a nombre del Patrimonio Nacional. Y de ahí que los Sánchez tengan derecho a disfrutar de su atalaya sobre la mar canaria. Dicen que han hecho alguna obra, y que en el salón han instalado un amplio y bien surtido mueble-bar, como corresponde a todo matrimonio hortera que se precie. Y me figuro, si bien carezco de la confirmación precisa, que no faltará la sauna en homenaje al suegro de Sánchez, que tuvo en Madrid diferentes locales de alto prestigio de saunas y masajes muy frecuentados por mariquitas. Así que unos a Doñana y La Mareta, y otra al Pazo de Meirás.

Ábalos no ha sido invitado a La Mareta. Cada vez que acude invitado por los Sánchez, hay que renovar el contenido del mueble-bar, y los Sánchez son muy mirados en el gasto del dinero público, que no es de nadie, según Carmen Cabra. Para mí, que el lugar que elegiría Ábalos para veranear se halla en lejanías transoceánicas. Las Vegas. Lo engorroso son los papeleos y la burocracia hotelera. En los hoteles de Las Vegas, junto a los ascensores en la planta del vestíbulo, se ubican dos mesas con sendos funcionarios, cuya obligación no es otra que expedir un certificado matrimonial a toda pareja que pretenda acceder a una habitación del hotel. Allí son muy liberales, pero muy mirados en los fornicios de pago. El funcionario de la mesa A es el encargado de casar a los fogosos que han acordado el precio de la dicha, y el funcionario de la mesa B, el que, cumplido el trámite del gozo primaveral, expide a los recién casados por el funcionario A el certificado del divorcio. Demasiado papeleo para Ábalos, que está acostumbrado a más facilidades. E Irene Montero, elegirá para disfrutar de su merecido descanso, un lugar en la costa española –es muy modesta–, con la niñera y los niños, si bien no se sabe si lo hará como mujer y madre, o como hombre y padre, de acuerdo a las facilidades para cambiar de sexo que se deducen de su simpática Ley 'Trans'. Lo que haga, me parecerá bien, y desde esta página se lo adelanto.

Pero lo de Meirás y Carmen Cabra me preocupa. Permitir que una mujer de esa extravagancia moral amén de mentirosa, pase el mes de agosto en un pazo expropiado en su continente pero con el contenido perteneciente a la familia expropiada, resulta harto peligroso. En España, los ministros de este gobierno pueden hacer lo que les plazca sin el menor contratiempo judicial. Y Carmen Cabra es mujer de muchos cambios de actitud y carácter. Un día amanece simpática y habla con los alcaldes en bragas –ella lo ha reconocido–, y otro se mira en el espejo, se gusta en el espejo y se lleva el espejo sin pedir a los propietarios el permiso pertinente para culminar la travesura.

Y le recuerdo lo de hacerse socia de verano en el Club de Golf de La Zapateira.

Imprescindible. Buen agosto.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 29 de junio de 2021
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