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Pecados capitalesMayte Alcaraz

ZP y las niñas de sus ojos y de sus fondos

Presuntamente Zapatero no impulsó el Estatuto más separatista de la historia de Cataluña, ni inoculó el guerracivilismo entre españoles, ni dio carta de naturaleza como hombre de paz a un terrorista condenado como Arnaldo Otegi.

Presuntamente Zapatero era un amante padre y un generoso jefe que solo quiso el bien para sus hijas Laura y Alba y para su fiel secretaria Gertru. Presuntamente Zapatero solo buscaba un futuro prometedor cuando impuso a sus chicas, según reveló en el Senado en marzo, como condición irrenunciable en su contrato con Análisis Relevante para que se hicieran una huchita en la empresa de Julito Martínez. Presuntamente Zapatero apreciaba tanto a Gertru Alcázar que dejó en sus manos la operativa esencial de sus negocios. Presuntamente Zapatero las metió a las tres –y ellas se dejaron– en la boca del lobo por lo que las ha imputado el juez Calama. Presuntamente Zapatero cobró dos millones de euros, junto a Laura y Alba, por elaborar informes de consultoría internacional que, por atinados, hubieran despertado la envidia de Kissinger. Presuntamente Zapatero redactaba dosieres verbales de geoestrategia y sus retoños lo maquetaban a precio de esmeraldas de Zambia. Presuntamente Zapatero se hizo amigo de un comisionista a sueldo de la compañía Plus Ultra por el gusto de ambos por triscar por el monte de El Pardo.

Presuntamente Zapatero era un activista de los derechos humanos preocupado por la suerte de las decenas de presos políticos de la dictadura de Nicolás Maduro. Presuntamente Zapatero era un faro moral que amplió derechos y modernizó España tras el paso por el Gobierno de un involucionista como José María Aznar. Presuntamente Zapatero comió con el ministro Escrivá para conocerlo mejor y no para que hiciera la vista gorda como responsable de Seguridad Social en el rescate de 53 millones de euros a una empresa que acumulaba una deuda con la SS que hubiera impedido cualquier contrato menor con la Administración. Presuntamente Zapatero se vio con Ábalos no para que agilizara la inyección de dinero para una aerolínea con un solo avión y nada estratégica sino para preguntarle cómo era posible que tuviera ese éxito con las mujeres.

Presuntamente, Zapatero creó el Estatuto del Presidente del Gobierno, con cargo vitalicio en el Consejo de Estado y sueldo de 139.000 euros, además de estructura administrativa, para evitar que los jefes del Ejecutivo retirados hicieran negocios privados con el capital de conocimiento adquirido desde la segunda magistratura del Estado. Presuntamente, Zapatero siempre apoyó a las clases más desfavorecidas y fue Obama el culpable de que tuviera que congelar las pensiones y bajar el sueldo a los funcionarios tras elevar el déficit más allá del 9 % construyendo rotondas y viendo brotes verdes inexistentes. Presuntamente, Zapatero llegó al poder para enmendar el error histórico del apoyo de Aznar a la guerra ilegal de Irak y no por haber manipulado, junto a Rubalcaba, la voluntad de millones de españoles, conmocionados tras el mayor atentado de la historia de Europa que se cobró la vida de casi 200 inocentes.

Presuntamente Zapatero guardó cuatro baratijas, de menos de 40.000 euros, en una caja fuerte de su despacho porque estaba de mudanza de su casa de alquiler a su nueva vivienda en Puerta de Hierro, comprada junto a las que han adquirido sus dos hijas investigadas. Presuntamente Zapatero atesoró en una caja de seguridad de su oficina pagada por el PSOE el ajuar de la tía Enriqueta compuesto por piezas de escaso valor económico, pero de incalculable peso sentimental. Presuntamente Zapatero tiene manera de demostrar que ese joyero no cuesta lo que una prestigiosa casa de tasación como Ansorena y el Instituto Gemológico sitúan, a la baja, en más de 1.300.000 euros. Presuntamente Zapatero no sabía que tenía un tesoro con alhajas cuajadas de gemas, brillantes, esmeraldas, provenientes de Tailandia y de Gambia. Presuntamente Zapatero va a esgrimir un documento firmado por un jerarca árabe que demostrará que los regalos se los dieron por su «zeja» bonita y no a cambio de contraprestaciones inconfesables.

Presuntamente Zapatero se ha dedicado durante los últimos años a intermediar a favor de la democracia y no a sacar tajadas de despiadadas tiranías como las de China y Venezuela. Presuntamente Zapatero se dedicaba a supervisar nubes y a pontificar en la última campaña andaluza que ser socialista en dar mucho y tener poco porque nunca le ha importado el dinero. Presuntamente Zapatero ha trabajado por el bien común y no ha engañado a millones de españoles, incluidos entregados periodistas hoy magullados tras caerse del guindo, diciendo una cosa y haciendo lo contrario. Presuntamente Zapatero no era un cínico político que se creía un lama mientras recibía medio millón de euros de un testaferro que todavía no ha declarado ante el juez y que, a buen seguro, no querrá comerse todo el marrón del expresidente.

Presuntamente Zapatero no impulsó el Estatuto más separatista de la historia de Cataluña, ni inoculó el guerracivilismo entre españoles, ni dio carta de naturaleza como hombre de paz a un terrorista condenado como Arnaldo Otegi. Presuntamente Zapatero no se escondió tras Rubalcaba para no recibir su merecido castigo electoral cuando en 2011 tuvo que disolver las Cámaras ante la ruina en la que dejó las cuentas públicas. Presuntamente Zapatero no poyó a Susana Díaz frente a Sánchez para luego pasarse con armas y bagajes del lado del presidente actual, al calor de su poder, haciéndose perdonar la traición. Presuntamente Zapatero no sustituyó a Ábalos y su trama cuando este fue destituido en julio de 2021. Presuntamente Zapatero no ha sido un asidero multiusos para el sanchismo mientras hacía buenos business con los regímenes más abyectos del planeta. Presuntamente Zapatero no tiene cómplices internacionales que le podrían ayudar en caso de que quisiera abandonar España. Presuntamente Zapatero no tenía un billete para viajar a Venezuela hace menos de un mes, lo que aceleró el registro por parte de la UDEF de su oficina en la calle Ferraz.

Presuntamente, ZP y las niñas de sus ojos y de sus fondos eran una familia como las que glosaba Gloria Fuertes, su poetisa preferida.

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