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Ojo avizorJuan Van-Halen

La foto de Feijóo, las de Sánchez y Craxi al fondo

Desde hace años he recordado el caso de Bettino Craxi, ex presidente del Gobierno italiano, juzgado y condenado por corrupción, que antes huyó a Túnez y allí murió. Su actuación corrupta hizo desaparecer al PSI, de gran tradición. Como los socialistas honestos no lo eviten, el PSOE puede acabar igual

En la campaña de las elecciones generales de 2023 saltó a la portada de El País, noticia inmediatamente recogida por la SER, la tan reproducida foto de Feijóo con Marcial Dorado. Se sumaron, como no, Pablo Iglesias, hoy tabernero incumplidor del contrato con sus trabajadores, en su canal televisivo de juguete, y Yolanda Díaz en varios mítines. Y hasta Pedro Sánchez habló en su día del asunto en el Congreso: «Cuando yo me subo a un barco lo primero que hago es enterarme de quién es el patrón». Supongo que debería hacerlo también antes de nombrar a alguien para un cargo cercano. Pero no. La de veces que se ha escrito y hablado de aquellas fotos, eludiendo, claro, los detalles molestos para quiénes las resucitaron. Pero en la tormenta del sanchismo y su agonía tiene sentido volver al tema.

Las fotos presentaban a Feijóo con Marcial Dorado y unos familiares en un paseo en barco por la ría de Vigo. Debemos remontarnos al año 1995, hace treinta años, cuando Feijóo era secretario general del Servicio Gallego de Salud. Tenía 34 años. Entonces Dorado no afrontaba problemas conocidos con la Justicia; luego fue contrabandista de tabaco y posteriormente fue juzgado y condenado por narcotráfico. Las fotos salieron a la luz por primera vez en 2013, en El País. Feijóo nunca se ha librado de críticas por aquellas fotografías, como si el actual presidente del PP, y antes presidente de la Xunta de Galicia, hubiese debido tener la cualidad de adivino. Dijo: «Tuve que dar explicaciones de qué había ocurrido 20 o 25 años antes con personas que conocí o con las que tuve algún tipo de encuentro».

Han pasado los años y Sánchez parece exento de explicar sus numerosas fotos con tipos unos imputados y otros en la cárcel. Incluso lógicas fotos familiares con su hermano David y Begoña. Tiene fotos con todos. Niega todo sin explicar nada. Pasan de la cuarentena los implicados e investigados unidos al PSOE. Según un estudio del PP la trama incluye ya 94 investigados y 19 tipos de delito. Las cifras son relevantes teniendo en cuenta que incluyen ministros, altos dirigentes socialistas y la guinda de Zapatero, considerado, ignoramos el motivo, una referencia moral del PSOE. Pablo Iglesias, siempre inmoderado en sus juicios, afirmó: «Zapatero se ha convertido en un referente progresista mundial». Vaya referente. En una última declaración pública, Sánchez le aseguró su apoyo. Pero hizo lo mismo con Cerdán y Ábalos, y luego ya se vio. Ni pío.

La declaración de Zapatero ante el juez Calama fue patética. Ni siquiera explicó qué llevaba y traía el único avión de Plus Ultra. Proclamar, por ejemplo, que autoriza al juez a investigar sus cuentas e intereses, aunque lo hayan aplaudido sus sumisos, es irrelevante; el juez no necesita esa generosidad. En las entregas de ZP a Patrimonio Nacional no figuran las joyas ni en la fecha que él señala, 2007. Ni en ninguna otra fecha, pero sí otros regalos de aquel viaje. Zapatero miente y se lo juega todo a la desestimación de pruebas importantes. No es fácil que lo consiga. Calama va con pies de plomo.

Vivimos en una anomalía parlamentaria, que bordea peligrosamente la Constitución. Armengol empantana las iniciativas procedentes del Senado; lo que decide esa Cámara no cuenta. Utiliza triquiñuelas para impedir votaciones adversas, lo que demuestra que Sánchez tiene el Congreso bajo su bota. Como la última iniciativa para pedir que se convoquen elecciones, desestimada por la Mesa que maneja la izquierda. Sobre Armengol, como sobre Torres, pende el yugo de sus presuntas manipulaciones con las mascarillas. Todos los que favorecieron los manejos de Koldo-Ábalos fueron ascendidos por Sánchez. España sobre el papel es una democracia parlamentaria. Los presidentes del Parlamento tienen la responsabilidad de ser neutrales. Armengol ni lo intenta. Está ahí para otras cosas. Presidí la Asamblea de Madrid y nunca tuve ese problema. Están vivos quienes ejercieron la oposición durante mi presidencia.

Desde hace años he recordado el caso de Bettino Craxi, ex presidente del Gobierno italiano, juzgado y condenado por corrupción, que antes huyó a Túnez y allí murió. Su actuación corrupta hizo desaparecer al PSI, de gran tradición. Como los socialistas honestos no lo eviten, el PSOE puede acabar igual.

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