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en el recuerdoAlfonso Ussía

La del espermatozoide

Para Lillith Verstrynge que a mi modo de ver, y ruego ser excusado por el sesgo de mi libre opinión, es menos atractiva que un bocadillo de zanahorias y acelgas, la Princesa Leonor no tiene otro mérito que la velocidad de un espermatozoide. Pero esa teoría científica sólo se la aplica a la Princesa Leonor, no a ella

Dudo que la pija pelirroja podemita de ascendencia belga Lillith Verstrynge sepa quién fue y lo que representa en la iteratura inglesa de entresiglos –XIX y XX–, el gran H.H. Munro, conocido, leído y admirado con el seudónimo de 'Saki'. El genial 'Saki' siempre vivió muy bien y a la cuarta pregunta, lo cual tiene mucho mérito. «Vivo tan por encima de mis posibilidades, que por decirlo de alguna manera, vivimos aparte».

'Saki' fue además un valiente patriota, y se alistó voluntario pasado de edad en el Ejército en 1914. Rechazó el ofrecimiento de un destino en retaguardia y murió en el campo de batalla en 1916 como un buen soldado a los 46 años. «Saki» fue el primero en criticar la velocidad de algún espermatozoide. «El problema de los Kent es que llevan seis generaciones en las que el espermatozoide más rápido coincide con el más tonto. Y se empieza a notar en la familia».

Días atrás, Lillith Verstrynge, consecuencia de un tardío espermatozoide de Jorge Verstrynge –nazi, pepero, socialista frustrado y ahora podemita–, se refirió en una rueda de prensa, acompañada de Ione Belarra y de otra mujer de esa cosa, al futuro de España. Y sin la gracia y la ironía de 'Saki', resumió el valor de la Monarquía en la celeridad espermatozoidea. «El proyecto monárquico –dijo la tonta más sosa de todas las sosas y todas las tontas–, es machista, porque depende de la velocidad del espermatozoide para entrar en el óvulo».

'Saki' lo escribió con humor, y la pija roja lo dijo con pretensión científica. Creo que el óvulo de la mujer también tiene responsabilidad en la elección del espermatozoide que desea fecundarlo. Llegan muy juntitos y en tropel. Y el óvulo, después del susto de la primera impresión, selecciona al que más le gusta, no al primero en llegar. Pero para Lillith Verstrynge, la Monarquía se resume en la rapidez del espermatozoide más preparado en el footing y el jogging, que es lo que hace ella para no ponerse como la bola de Ada Colau.

Y se ensaña con los espermatozoides monárquicos olvidando que en su partido, los espermatozoides comunistas y republicanos han influido de forma exagerada. Sin la colaboración de los espermatozoides podemitas, ni Ione Belarra, Irene Montero y Yolanda Díaz serían ministras, ni ella la portavoz de Podemos, más aún, cuando no ha existido portavoz de ningún partido que se exprese tan mal y con tan culminante sosería como Lillith Verstrynge. Por otra parte, casi todas ellas han compartido espermatozoides de los mismos caudales, y nadie les ha afeado tan sumisa experiencia, por cuanto los espermatozoides compartidos provenían de machos con más poder en el partido que los óvulos de las receptoras. Para Lillith Verstrynge que a mi modo de ver, y ruego ser excusado por el sesgo de mi libre opinión, es menos atractiva que un bocadillo de zanahorias y acelgas, la Princesa Leonor no tiene otro mérito que la velocidad de un espermatozoide. Pero esa teoría científica sólo se la aplica a la Princesa Leonor, no a ella.

Vuelvo al insuperable humor de la literatura inglesa de entresiglos.

Y lo hago de la mano del gran maestro, Phelan Grenville Wodehouse. Se adelantó decenios para describir y definir a las personas de la cuerda de Lillith Verstrynge, la presumible nueva Dulcinea del impostor supremo.

Son dos las descripciones: «Parecía un pterodáctilo con una pena secreta». Pero se me antoja más certera la segunda definición. «Su coeficiente de inteligencia era algo menor que el de una almeja vuelta al revés. Una almeja, todo hay que decirlo, que hubiera sido golpeada en la cabeza durante su infancia».

Bueno, Lillith, que pase un verano provechoso y mucho cuidado con los espermatozoides.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 4 de agosto de 2021
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