Fundado en 1910
en el recuerdoAlfonso Ussía

Inhumano

A un Amado líder no se le importunan sus horas de tomar el sol en pos del bello bronceo sobre las hamacas del Estado por acontecimientos menores

El Rey Motosunga III de Papua disfrutaba de unas breves vacaciones en su isla particular, Ibong, famosa por sus playas y selvas cerradas, cuando fue interrumpido por su primer ministro. La política en Papua es un ejercicio agotador. Entre las obligaciones de Su Majestad Papuana, destaca la de presidir en el mes de marzo el Concurso de Pesca a Pulmón Libre en la bahía de Kokofota. Y entregar los premios. Y para colmo, pronunciar un discurso en homenaje al buceador triunfante.

Lógicamente, en abril se recluye en Ibong para recuperarse. Y el Primer Ministro violó su descanso para informarle que en la costa norte de Papua habían aparecido millones de medusas que impedían el baño a los turistas. Encolerizado por la interrupción y dada la imposibilidad de terminar con las medusas, Motosunga III ordenó la inmediata ejecución del primer ministro «por haber amargado las vacaciones de Mi Persona, el Rey, por una tontería de alarma».

Se critica con dureza la parsimoniosa respuesta de nuestro Amado Líder Sánchez a los terribles sucedidos en Afganistán. Su interlocutor durante 29 segundos, Biden, retiró a las tropas norteamericanas establecidas en aquel acogedor país, justificando su medida con su promesa de que jamás volvería a ser gobernado por los bestias talibanes. Y en tres días, sin resistencia por parte del pueblo afgano, los talibanes se han apoderado de todo el territorio de Afganistán.

Los diplomáticos americanos fueron rescatados en las azoteas de sus sedes institucionales por helicópteros. Los españoles, encerrados en la Embajada de Kabul, en compañía de los más de 400 intérpretes que prestaron sus servicios de traductores a las tropas españolas desplazadas en misión de paz, aguardan el momento de su salvación. Nuestra aportación a la paz en Afganistán ha sido más modesta que la americana, pero mucho más eficaz, y España ha dejado allí la vida de más de 200 militares y 4.500 millones de euros cumpliendo con sus compromisos internacionales. Una aportación dolorosa y generosa. El problema era el de agilizar el rescate de los españoles e intérpretes que allí quedan sin molestar en exceso a nuestro Amado Líder, que descansa con su familia, sus hijas y sus amigos a costa de los españoles en La Mareta, un regalo del Rey Hussein de Jordania al Rey Don Juan Carlos I, que éste, inmediatamente después de recibirlo, lo cedió al Patrimonio Nacional.

En Kabul ya se han iniciado los asesinatos y violaciones a las mujeres por parte de los talibanes. Talibanes y talibanas, que diría Irene Montero, acusada por el Estado del Ecuador de meterse en sus bolsillos veinte millones de euros procedentes del Tesoro ecuatoriano. No obstante, nadie se atrevió en los primeros días a interrumpir y amargar el descanso de nuestro Amado líder y su familia y amigos gorrones. Se habría calificado de acción inhumana.

A un Amado líder no se le importunan sus horas de tomar el sol en pos del bello bronceo sobre las hamacas del Estado por acontecimientos menores. Y al fin, alguien se ha atrevido a decirle que España está obligada a rescatar a sus diplomáticos, trabajadores e intérpretes que aguardan su libertad en Kabul. Y sí, con tres días de retraso, confiando en que los talibanes no son tan malos, dos aviones del Ejército del Aire han despegado de Madrid para llevar a cabo su cometido. No obstante, el Amado Líder en trance de descanso, se ha enfurecido por haberse visto perjudicado en su merecido asueto. Y al revés que en Papua, no ha ordenado la ejecución del primer ministro, porque el equivalente al primer ministro de Papua en España es él mismo, su persona, el Amado Líder.

Quiera Dios que en pocas horas todos los rescatados estén en España. Serán los últimos de Kabul. En una semana, nuestro Amado Líder se trasladará al Palacio de la Marismilla de Doñana para completar su descanso. Es de esperar que no se produzca ningún hecho desagradable que afecte a España durante sus nuevas vacaciones. Sería insoportable e inhumano interrumpir de nuevo su molicie. Su mayordomo número 7 – tiene ocho a su servicio-, lo ha recordado. «Mi gran Señor es un hombre encantador aunque todavía no me haya mirado a la cara ni sepa cuál es mi nombre. Pero si me veo obligado a despertarlo durante la siesta, rehúso a mi deber. Entre ella y él, o él y ella, son capaces de cualquier cosa. Y yo lo entiendo. Una pareja tan trabajadora y entregada a la destrucción de España, necesita descansar, comer mariscos y hacer el amor sin sentirse acosada. Es horrible lo que están haciendo con ellos. Ni un día los dejan tranquilos».

Me adhiero al sentir del Mayordomo 7.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 17 de agosto de 2021
comentarios

Más de Alfonso Ussía

  • Bigotudas

  • Tiemblo de emociones

  • Matías

  • Finalmente, me borro

  • El propietario del arte

  • Últimas opiniones

    tracking

    Compartir

    Herramientas