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LiberalidadesJuan Carlos Girauta

Traidor

Damos por hecho que Marruecos hace estas cosas de vez en cuando. Lo que causa sorpresa (a quien no conozca a Sánchez) es que el amenazado, al otro lado del tablero, facilite la vía del jaque mate a España en varias jugadas

Entre los diversos delitos que Sánchez podría haber cometido con motivo de la última invasión marroquí de territorio español, uno empezaría por el artículo 584 del Código Penal. La razón es que los elementos de su tipo objetivo son de conocimiento fácilmente accesible. No extrañe que califique así a documentación o informes de la inteligencia española. Hay que considerar aquí dos cuestiones. Primera: el hecho de que se trate de «información clasificada como reservada o secreta» es justamente uno de los requisitos del delito citado. Segunda: distintas fuentes de inteligencia militar y civil han informado de la existencia de informes advirtiendo al Gobierno de la invasión. Así lo han recogido los principales medios españoles. Sánchez y Marlasca lo han negado, claro. Robles no.

Santiago Abascal propone activar el artículo 102 de la Constitución. Previsto para llevar ante el Tribunal Supremo al Presidente y demás miembros del Gobierno, su segundo punto establece dos pasos cuando la acusación es por delito de traición o contra la Seguridad del Estado. Primero exige una cuarta parte de los miembros del Congreso de los Diputados para plantear la iniciativa. O sea, si el PP también considera que la Justicia debe investigar al Presidente, solo o en compañía de otros miembros del Gobierno, por delito de traición, o por cualquier delito contra la Seguridad del Estado, este trámite está más que superado. Segundo paso: aprobar la iniciativa exige mayoría absoluta.

Las especulaciones sobre la dificultad de obtener esa mayoría son ajenas a la obligación política, jurídica y moral de la oposición cuando el suelo español está siendo objeto de ataques de guerra híbrida. Las consecuencias para la Seguridad están a la vista, y la conducta del Gobierno es, sistemáticamente, favorable a Marruecos. Al punto de alabar la «cooperación» del país que nos está invadiendo. El uso de flujos humanos como arma político-bélica desde la Marcha Verde, la actitud de sus autoridades durante la última invasión favoreciendo la violación masiva de la frontera, o un despliegue logístico impensable sin la voluntad oficial son pruebas de la sombra del autócrata y de su Estado profundo tras el arriesgado movimiento de ajedrez.

Damos por hecho que Marruecos hace estas cosas de vez en cuando. Lo que causa sorpresa (a quien no conozca a Sánchez) es que el amenazado, al otro lado del tablero, facilite la vía del jaque mate a España en varias jugadas. Evita un movimiento obligado y necesario de nuestro Rey: visitar la ciudad de Ceuta en su calidad de símbolo de la unidad y permanencia de España. Otros tipos delictivos entrarán en juego, pero la traición prevista en el 584 es nítida: Sánchez ha inutilizado (convertido en inútil) información reservada (del CNI) susceptible de perjudicar la seguridad nacional. Todo con el propósito de favorecer (no perjudicar a quien avanza posiciones con ataques de guerra híbrida) a una potencia extranjera. Si el TS le condena por este tipo delictivo, el traidor pasaría entre seis y doce años a la sombra. Sin posibilidad de indulto (102.3 C78).

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