Despedida en la Mareta
Quizá este sea el último verano. Pedro y Begoña han constatado que, bajo las sombrillas y frente al Atlántico, no llega el ruido furioso de Ceuta ni el fuego voraz de los incendios
La Mareta está llegando a su fin. Quizá este sea el último verano. Pedro y Begoña han constatado que, bajo las sombrillas y frente al Atlántico, no llega el ruido furioso de Ceuta ni el fuego voraz de los incendios. Ya lo dijo Fernando, el pequeño Marlaska: «Son cosas que pasan». La pareja viaja de vuelta a Moncloa, al corazón de la fachosfera.
–Bego, no desesperes. Este Peinado se tiene que jubilar y, pase lo que pase, yo llamo a Cándido y lo tuyo lo arreglaremos. Como hicimos con Oriol, con Chaves y Laurita Borràs.
–Ya, Pedro, pero esto se acaba. Te empeñaste en darle pelu gratis a Yoli, y mira dónde ha dejado a la izquierda. Y encima la promocionas para la OIT. Si todavía hubiera sido para la OTI, porque el cante sí que da… Es que no aprendes. Luego dices que te salen rana.
–Tengo ya la charca a tope, Begoña. Fíjate: Santos, Jose, Juanma, Mercedes…Pero lo peor es lo de Carles, querida. Hice de la necesidad virtud con la amnistía, me despellejaron por mentiroso, y ahora ni ha vuelto a España ni me vota nada en el Congreso. He hecho un negocio redondo. Por cierto, para negocios redondos los de tu familia. Esos sí que eran rentables. ¿Te acuerdas, Bego, esas cuentas que rebosaban ceros?
–Bueno, eso es del pasado. Y no lo digas muy alto que Óscar López, cuando no te hablabas con él, nos quiso buscar las vueltas con ese temita. Lo importante es, ¿qué vas a hacer para que no tengamos que recoger los bártulos en unos meses? ¿Tú podrías no convocar elecciones? Fíjate que el nicaragüense Ortega ya lo ha propuesto. Y nosotros somos muy de Daniel, como lo fuimos de Nicolás; nuestro modelo a seguir, ¿no?
–Mira, no me des ideas. Tengo que retrasarlas todo lo que pueda. Pero, por otro lado, igual te sientan en el banquillo en primavera, y además tengo a los alcaldes un poco nerviosos. No quieren ser mis escudos humanos ni llevarse los golpes que la gente me daría a mí si convoco antes. Son unos desagradecidos estos concejalillos: con lo que yo lucho por ellos en el mundo. Soy el último progre del planeta. Ya ni la danesa me apoya, que menuda traidora es esta Mette, juntándose ahora con Giorgia.
–Ay, Pedro, ¿qué va a ser de nosotros en unos días, cuando Julito delate a nuestro faro moral Zapatero, y Leire y Santos se nos cabreen, después de que Narbona y Merceditas, la de la Guardia Civil, les hayan echado toda la culpa a ellos? Es que estamos rodeados de delatores.
–Espérate a ver qué pasa con Marruecos. Mohamed no tiene razones para atacarme. No le hemos podido hacer más la pelota. Es verdad que me pasé el primer día cuando dije que la invasión de Ceuta era «una violación de la integridad territorial de España». Pero luego lo he reconducido. He mandado a siete ministros a decir lo bueno que es ese Rey que nos envía proyectiles humanos y luego los readmite en su territorio. No se puede tener mejor corazón que Mohamed.
–Y ¿en Ceuta están muy cabreados contigo?
–Supongo que sí, pero ahí todos son fachas. Además, solo hay un diputado por Ceuta en el Congreso y es del PP. A mí plin, los caballas esos.
–Vale, vale, Pedro, entonces me tranquilizas. Hemos de tener nuestra atención puesta donde hay que tenerla. No vaya a ser que en Palacio se enfaden y publiquen lo que te pilló Pegasus en el móvil. Mira que siempre te digo que seas discreto, y tú nada. Luego, te entregas a Marruecos en lo del Sahara y para lo que nos ha servido… En Palacio no han hecho nada.
–¿En el de La Zarzuela? Peor para él. Eso de que en España le quiera la gente y yo no pueda dar un paso sin que me abronquen me tiene muy enfadado. Por eso he mandado a Óscar a vomitar sobre lo de Negre.
–No, yo me refería al Palacio de nuestro amigo, el de Rabat. Ese sí que es un Rey poderoso. Hace lo que le viene en gana, tiene 5.000 millones de dólares, doce palacios y se va a Francia y a Gabón de vacaciones sin que nadie le lea la cartilla, no como a nosotros siempre afeándonos que vengamos a Lanzarote. A ver si aprendes.
–Ahora que lo dices, voy a seguir haciéndole la rosca ahora que volvemos por si le tenemos que pedir asilo en uno de sus castillos. Aunque, como está a punto de reclamar también estas islas, puedo hacer como con el Sahara y que se las quede, y así ya estamos colocados en esta residencia que nos gusta, fuera de España y de los quejicas de los españoles, y no tenemos que estar de un lado para otro con maletas, coches, familia, escoltas y toda esa parafernalia. Y, además, tendría a Mohamed de amiguete y dejaría de estarme pinchando continuamente, que ya sabes que a mí los pinchos morunos no me sientan bien.
–Vale, Pedro, pero me da miedo lo que viene…
–No llores, Bego, tienes que aceptar que esto se acaba. Reconoce que nunca soñamos con algo parecido y le hemos sacado todo el jugo. Venga, voy a grabar otro tiktok para recomendarle a la gente de Ceuta destinos para irse a vivir a la Península cuando sus hijos no puedan salir a la calle. Es que este Vivas no hace nada por ellos…
–Pero Ceuta y Melilla no eran de tu competencia y eras tú el que tenías que proteger la frontera…
–Que tiquismiquis te has vuelto, Bego. A ver si eres así cuando te pregunten en el juicio, guapa. Vamos, que el Falcon está a punto de despegar.