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LiberalidadesJuan Carlos Girauta

Ceuta es España. Por lo tanto...

Me repetiré, pero vale la pena: si no leen Presa, de Ayaan Hirsi Ali, no tendrán ustedes la menor idea de lo que les pasa por la cabeza a esos jóvenes machos (la inmensa mayoría de los invasores de Ceuta lo son), lo que creen que pueden hacer (que incluso deben hacer) ante la visión de un anuncio de ropa interior

Por lo tanto, no rige ninguna salvedad para permitir en esa ciudad lo que no permitiríamos en Ciudad Real. Ningún español debería dejar de condenar la barbaridad que un comisario europeo popular soltó ayer en el Parlamento: que ninguno de los «migrantes» irregulares había entrado en el espacio Schengen. Los quince o veinte mil que se han quedado están en el espacio Schengen; los ochenta mil que cruzaron la frontera entraron en el espacio Schengen. Es indigno guardar silencio cuando los socios de la izquierda española en Europa afirman que Ceuta es una colonia. Esa indignidad está muy extendida. Además de un infierno, es jurídica y socialmente intolerable la construcción de un orden paralelo en ese trozo del territorio nacional.

Miles de personas organizadas, con sus jerarquías y su división de responsabilidades, con sus tiendas y su reparto de zonas, con sus instrucciones extranjeras y su impunidad, con su ajenidad a la ley del suelo que pisan y sus normas importadas, con sus guardias paralelos y sus negros negocios protegidos, con su obstrucción al normal funcionamiento de la vida de ochenta mil españoles y sus bárbaros prejuicios sobre la mujer, con sus violaciones impunes y su apedreamiento de periodistas en directo, con sus machetes y sus reyertas. Obligando a las mujeres a taparse más, a enseñarse menos, a salir en grupos. ¿Qué demonios se han creído?

Se han creído lo que el traidor que todavía detenta el poder en España les ha dejado creer: que pueden hacer lo que hacen y no habrá consecuencias. Salvo para los españoles de Ceuta, que tendrán que acostumbrarse a la nueva normalidad del salvajismo, la ciudad sin ley, el sistema de valores donde la mujer es una cosa. Una cosa a tapar, pues esos se excitan con solo ver el cabello femenino, y no se pueden aguantar. Me repetiré, pero vale la pena: si no leen Presa, de Ayaan Hirsi Ali, no tendrán ustedes la menor idea de lo que les pasa por la cabeza a esos jóvenes machos (la inmensa mayoría de los invasores de Ceuta lo son), lo que creen que pueden hacer (que incluso deben hacer) ante la visión de un anuncio de ropa interior, ante el modo en que visten las occidentales. En esta hora oscura de islamización de Europa, las bellas almas tienen que entender a lo que nos enfrentamos. Solo a partir de ese necesario realismo podremos revertir la situación. La compleja situación, que diría Su Majestad.

Ceuta es España. Ergo… El Rey se puede plantar allí cuando le plazca sin presentarlo como viaje oficial, lo que descarta el refrendo ministerial. Un paseo. Las palabras de Sánchez alabando al invasor, agradeciéndole su cooperación y elogiando su inteligencia son un escupitajo a la bandera, a la unidad de España, al Estado de derecho y a la concordia. Quizá Sánchez crea que todos los españoles somos tan miserables como él. Si es así, va a aprender la lección de su vida. Es una promesa.

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