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El puntalAntonio Jiménez

El «apreteu, apreteu» de Sánchez para tensionar la calle y ganar el 29-N

Que PP y Vox se olviden de las encuestas, no metan la mano ni la pata y estén muy vigilantes y en alerta permanente ante los próximos movimientos del acreditado tahúr si quieren desalojarlo de la Moncloa

Después del gatillazo del 23-J no será por que Feijóo y Abascal están más que advertidos de las intenciones del trilero monclovita para intentar dar el «sorpasso» en las encuestas y presentarse el 29-N con posibilidades de reeditar otro gobierno Frankenstein. La estrategia revelada por Zapatero a Gabilondo sotto voce tras una entrevista electoral: «nos conviene y necesitamos que haya tensión», es la misma que Sánchez y la extrema izquierda están siguiendo ahora con la vergonzante complicidad de CCOO y UGT, regados generosamente con el maná público que les dispensa Yoli Díaz desde hace ocho años, más de 560 millones de euros en ayudas públicas, al convocar una huelga general política contra la oposición en vísperas de unas elecciones; cosa escandalosamente inédita en un Estado democrático. Es lo que tiene haber pasado de las barricadas a las mariscadas y querer afianzar ese estatus privilegiado que el gobierno socialcomunista les ha otorgado y que perderían con la llegada de PP y Vox al Ejecutivo.

Con la convocatoria electoral, Sánchez ha puesto en marcha el engranaje más previsible de su maquinaria de propaganda: el de la tensión en la calle y la agitación sentimental tras el desahucio y posterior fallecimiento de Maricarmen Abascal. Da igual que los lanzamientos dependan de estrictas órdenes judiciales o que tras ocho años de gobierno no haya construido viviendas de protección oficial ni movido un dedo para afrontar el problema del alquiler o los desahucios; para Sánchez y sus corifeos políticos y mediáticos la verdad no puede arruinarles el impostado relato que responsabiliza a la oposición de su propia incompetencia y culpabilidad en el caso Maricarmen.

Se trata de deshumanizar al adversario político, como se vio en los plenos de la capital y de la Comunidad de Madrid, por parte de esa izquierda guerracivilista que augura que no habrá paz en las calles desde ahora; una amenaza intolerable y de una absoluta indignidad con el único fin de instrumentalizar políticamente la muerte de una anciana y obtener algún rédito electoral hasta el 29-N, dada su acreditada incapacidad hasta ahora para ganar limpia y democráticamente en las urnas a Ayuso y Almeida.

Con los medios afectos convertidos en voceros de esa estrategia de la tensión que nos recuerda aquella consigna, «apreteu , apreteu», ( apretad , apretad) ,con la que el infausto Torra animaba a los CDR independentistas a seguir la campaña de agitación y violencia en las calles de Barcelona para intentar doblegar al Estado, y los grupos radicales de extrema izquierda «okupando» y secuestrando calles y plazas como la Puerta del Sol hasta convertirlas en sus particulares teatros de operaciones, la campaña electoral será a cara de perro y con elementos inciertos e inquietantes muy preocupantes sobre su desarrollo, sin descartar hechos sobrevenidos ni tampoco planificados o provocados intencionadamente de forma deliberada o premeditada.

La Puerta del Sol está colonizada por colectivos afines a la extrema izquierda con la connivencia y calculada inacción del delegado gubernamental de Sánchez que no actúa para devolverle a los madrileños el espacio público secuestrado, desde el que se les intimida, sino como protector de los campistas y cómplice de esa maniobra de movilización y tensión que conviene a su jefe hasta los comicios. Sánchez ha apostado por la estrategia de la tensión en la calle y por la utilización perversa y alegal del Consejo de Ministros y del BOE hasta el mismo día de las urnas, aprobando los mismos decretos que tumbó el pleno del Congreso y en adelante medidas populistas, claramente electoralistas, dirigidas a distintos colectivos, funcionarios o jubilados, contrarias e incompatibles con la neutralidad exigible a un gobierno democrático en periodo electoral.

Pero esa regla de la democracia no va con un declarado autócrata como Sánchez que ya ha demostrado tantas veces su falta de escrúpulos y principios a la hora de conseguir su objetivo que no es otro que el de mantenerse en el poder. Y quien es sospechoso como él de impulsar una cloaca propia de la mafia siciliana, émula de los Soprano, para «eliminar» a la juez que investigaba a su hermano, también es muy capaz de todo lo peor con tal de no perderlo. Que PP y Vox se olviden de las encuestas, no metan la mano ni la pata y estén muy vigilantes y en alerta permanente ante los próximos movimientos del acreditado tahúr si quieren desalojarlo de la Moncloa. Zapatero que siempre fue un optimista antropológico y con su horizonte penal más aún porque le conviene que siga Sánchez, va diciendo por ahí a quien quiere escucharle, como lo decía antes del 23-J, que hay partido y no está perdido para el bloque socialcomunista. Razón de más para que Feijóo y Abascal no se fíen de los sondeos y hagan las cosas como el que lava leones.

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