«Juanolas y ricolas», eso sí que da pánico
La economía se está enfriando, la inflación nos come el bolsillo y de propina puede haber un agujero escondido bajo la alfombra
Hay algo que da mucho más miedo que las escenas más espeluznantes de El Resplandor o El Exorcista, que aterra más que los relatos de Lovecraft y Poe, que asusta más que una caída al vacío en una alocada montaña rusa. Ese algo son las «juanolas y ricolas» de María Jesús Montero, la médico sevillana que desde junio de 2018 a marzo de 2026 ejerció de manera inaudita como nuestra ministra de Hacienda.
El 6 octubre de 2022 es el histórico día en que el sanchismo logró el hito de superar en delirio a Sopa de Ganso, el disparatado astracán político de los hermanos Marx. En una escena de la vieja comedia de los años treinta, el ministro de Hacienda presenta sus presupuestos al presidente Rufus T. Firefly (encarnado por el gran Groucho). «Su excelencia, aquí está el informe del Tesoro. Espero que lo encuentre claro», le dice tendiéndole el documento. El presidente Rufus-Groucho lo ojea en diagonal: «Esto está clarísimo. Hasta un niño de cuatro años podría entenderlo», concluye ufano. Pero acto seguido el mandatario da una voz a sus asistentes: «¡Traigan inmediatamente a un niño de cuatro años!».
El inolvidable 6 de octubre de 2022 fue el día en que la ministra de Hacienda, la legendaria Marisu de Triana, tuvo la genial idea de intentar explicar los Presupuestos Generales del Reino de España con una pastilla de juanolas en una mano y una cajita amarilla de ricolas en la otra. Tras una de sus parrafadas ininteligibles, la ministra se percató de que los periodistas no habían entendido ni flores de su farragoso cantinfleo. Demostrando una enorme capacidad didáctica, nuestra nerviosa Marisu pasó entonces a intentar explicar las cuentas públicas con juanolas y ricolas:
«Podíamos haber puesto los ingresos en el gasto, pero habría resultado algo raro presupuestariamente, porque se habrían descuadrado los ingresos y gastos», empezó Marisu, mientras la prensa la miraba como si estuviese hablando en comanche. La ministra de no se amilanó: «Bueno, voy a ver si lo explico mejor: lo que ingresas en juanolas solo puedes gastarlo en ricolas», explicó muy sonriente la Keynes de Triana.
Todo esto no es un chiste sacado de una serie de humor sobre políticos chiflados. Durante siete años tuvimos una ministra de Hacienda que no sabía por donde le daba el aire (y lo que es peor, tampoco le interesaba aprender y aplicar el debido rigor contable).
El pasado fin de semana, paseando por una calle comercial buena y no muy larga del centro de Madrid, observé cinco bajos recién cerrados, ocupados hasta ahora por tiendas que llevaban lustros allí. La estampa me inquietó. Todos recordamos como tras la crisis de 2008 los locales comerciales iban bajando la persiana como fichas de dominó que van cayendo.
¿Quiere decir algo que empiecen a verse por Madrid más negocios que cierran? Me temo que sí. Hay nubarrones en la economía. El dato de paro de ayer ha sido el peor en seis años (y eso que Yolanda los manipula por sistema). La inflación nos come el bolsillo. Trump acaba de perder el Congreso y el Senado en parte por su comportamiento errático, pero sobre todo porque la inflación está allí en un 3,7 %, cifra insoportable para los estadounidenses. Pues bien: con el sanchismo padecemos un 4,9 %. Nuestra deuda pública se ha convertido además en una pesada losa y la de la vecina Francia todavía es peor, lo cual puede provocar una crisis de confianza que zarandeará a toda Europa.
España presenta un problema añadido. Sufrimos un gobierno incapaz de asfaltar las carreteras y de lograr que los trenes sean seguros, que lleva ya tres años sin Presupuestos, que tiene todo descontrolado... Entonces, ¡qué no ocultarán bajo la alfombra!
Ya hemos visto esta película. Un presidente del PP se va a zampar una crisis y un enorme agujero contable, mientras la izquierda que ha dejado la caja quebrada con sus «juanolas y ricolas» toma las calles en protesta contra el «austericidio» de la derecha.
Si Sánchez cae por fin, que caerá, resultará crucial que PP y Vox colaboren con máximo patriotismo y lealtad, porque vamos de cabeza a una galerna económica. También sería conveniente que tanto sabio y tanto empresario de fuste que imparten lecciones desde la barrera saltasen al ruedo. Es decir, que se comprometiesen para servir a su país desde la política. El PP, y Vox todavía más, necesitan unos cuadros mejores. Gente de categoría técnica, que no haga la política populista con gominolas del PSOE.