Fundado en 1910
Post-itJorge Sanz Casillas

Cayetana, Nogueras y los pinganillos del Congreso

Hay muchos políticos que piden más recursos para «lo-público» mientras tiran nuestro dinero en aquello que nunca hizo falta: traducirnos la conversación entre españoles

Entrevistando una vez a Javi Cabello, uno de los comunicadores políticos con mayor alcance digital actualmente, le pregunté cuál era el principal problema de España. Le di a elegir entre varios, para jugar a una especie de «Rey de la pista» en el que aparecían cuestiones como las pensiones, la fiscalidad, el sistema autonómico o la politización de las instituciones.

Me dijo que la politización de las instituciones, y es probable que tenga razón, sobre todo desde que la política es un oficio en sí mismo y no una ocupación a la que aspiran, en el ocaso de sus carreras, profesionales de probada virtud. Basta con ver qué ocurrió en la crisis financiera de 2008 y qué bancos (o cajas) sufrieron de verdad: en su mayoría, aquellas en las que había políticos fingiendo que gestionaban.

El político es un animal derrochón por naturaleza, que tiende a estar muy despegado de la realidad y, lo que es peor, a pensar que el dinero público «no es de nadie». Por eso hay muchos que ven razonable gastar cerca de un millón de euros al año en traducir a quienes se expresan en las lenguas cooficiales. Y que lo ven razonable al tiempo que piden más recursos para médicos, profesores y lo-público en general. Ante esa contradicción, les respondería aquello que dijo Maradona una vez que le llevaron al Vaticano y le hablaron de la pobreza: que vendan el oro del techo, que en este caso sería dejar de tirar dinero en aquello que nunca hizo falta: traducirnos la conversación entre españoles.

Viene esta digresión a cuento de la respuesta que Míriam Nogueras (Junts) le ha dedicado a Cayetana Álvarez de Toledo, quien ha expresado su intención de eliminar la traducción simultánea en el Congreso. Nogueras, que es una talibán de lo suyo, ha dicho que «si vuelve a depender de nosotros, comerás 'pinganillo' cuatro años más».

Obviando el concepto 'comer pinganillo', que se califica solo, alguien tendría que leerle a Nogueras el artículo 3.1 de la Constitución: «El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla». Por tanto, si todos tenemos el deber de conocerla (más aún si eres un cargo electo), convendrán conmigo en que resulta ocioso gastarse nuestro dinero en los auriculares. No queda otra sino pedirles a aquellos que han hecho de esta materia su principal aspiración de la legislatura que, si quieren una persona que les traduzca aquel idioma que usan luego en la cafetería, lo paguen de su bolsillo. Y si les resulta caro: que vendan el oro.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas