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Cartas al director

La pobreza

Con las manifestaciones sobre los pobres hay que tener cuidado porque muchos pueden pensar que la insistencia sobre este tema puede suponer una táctica de manipulación de las personas más desafortunadas, aprovechando su desesperación y su incultura, para tener una base popular que sirva de pedestal a personajes o instituciones ambiciosos. Los pobres deben ser preocupación de los buenos cristianos, pero no para aprovecharse de ellos, sino porque son hijos de Dios y hermanos nuestros y así nos lo mandó Jesucristo, claramente y taxativamente.

El promover la preocupación por los pobres desde el gobierno puede dar lugar a una cierta servidumbre, el Estado te da subvenciones pero te quita libertad y te hace súbdito. La mejor forma de luchar contra la pobreza es generar riqueza que luego habrá que repartir, preferentemente por instituciones privadas, quedando el Estado como subsidiario para cubrir los ámbitos donde aquellas no lleguen.

Esto parece claro, cuando el Estado se incauta de las propiedades de los ciudadanos con la disculpa de que así suprime las desigualdades, se instala una falta de libertad que suele degenerar en tiranía, además es muy ineficaz, generalmente reparte pobreza. Hay muchos ejemplos, el más palpable, Cuba.

Pero suena bien eso de ser pobre para los pobres. Estos tópicos tienen el éxito asegurado, a pesar de lo manidos que están.

César Colis

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