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Cartas al director

¿Quién es realmente Leire Díez?

Después de escuchar, en una entrevista en el principal medio audiovisual del régimen sanchista, a la personaje mediática de los últimos tiempos, Leire Díez, con la desfachatez de sus respuestas, las amenazas constantes, su aplastante seguridad de impunidad y la falta del más mínimo decoro y respeto a las reglas éticas de una sociedad democrática, me pregunto: ¿quién es realmente esta señora?

La diferencia entre Leire y otros personajes del pasado tenebroso del PSOE, como Juan Guerra o Luis Roldán, es que nadie responde sinceramente quién es y a quién representa esta señora. Juan Guerra, era el hermano del vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, quien montó un suculento negocio personal, lucrándose sin vergüenza, con un despacho montado a su gusto en la Subdelegación del Gobierno en la Plaza de España, de Sevilla. Su caso de corrupción se sentenció en su día, pero todo el mundo conocía quién era y de sus andanzas. Sevilla era y sigue siendo, realmente, un pueblo grande, y todo el mundo nos conocemos, en los 90 y ahora. De Luis Roldán, ex director general de la Guardia Civil en la época final de Felipe González, su esperpéntica huida a un país exótico y su condena, igualmente sin misterio, salvo el destino de tantos millones de las antiguas pesetas, que aún se ignora.

Ahora bien, ¿quién es Leire Díez? Silencio y obscuridad. Lo que no es, sí es seguro: No era una militante de base del PSOE vulgar y del montón, no es periodista profesional, ni hacía un trabajo de investigación para un libro.

Sí es segura su vinculación con «altas esferas de Ferraz y del gobierno», con una confianza pasmosa a nivel orgánico, entraba y salía de la sede nacional del PSOE, como «Pedro por su casa», nunca mejor dicho.

En lugar de estar ya investigada judicialmente, se pone en estado «febril» y asegura tener mucha información reservada. Sus amenazas, sin esconderse, y los silencios como respuesta del propio secretario de organización del partido y del Amo Supremo socialista son muy elocuentes. Y, sinceramente, da miedo sea quien sea, porque acredita tener un poder casi sin límites en el seno siniestro socialista, y puede hacer mucho daño no sólo al partido, sino para el propio Estado e instituciones en su conjunto. Por cierto, de «fontanera», en absoluto. Esta señora no sabe lo que es utilizar en su vida una llave inglesa, y no es broma. No hay que reírse de ella ni subestimarla. Es un caso único y aún puede dar muchas y desagradables sorpresas.

Julio José Elías

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