Cartas al director
¿Confianza?
El apagón del pasado 28 de abril ha abierto interrogantes sobre las causas reales que lo provocaron. Lejos de calmar las turbulentas aguas del sistema energético, la explicación oficial ha generado aún más dudas y desconfianza.
Diversas cadenas de supermercados han optado por invertir en sistemas energéticos autónomos. Esta reacción deja en evidencia un hecho inquietante: no existe la certeza de que un apagón de esas dimensiones no pueda repetirse. Y esto revela una brecha cada vez más visible entre las instituciones públicas y el sector privado.
En una sociedad digital como la nuestra, la electricidad no es solo un servicio básico, sino el pilar sobre el que se sostienen casi todas las actividades económicas y sociales. Por eso, más allá del color político, el gobierno debería reflexionar sobre estas inversiones defensivas que están haciendo las empresas. La imagen que proyectamos al exterior es la de un país con un sistema eléctrico vulnerable, poco previsible y sujeto a fallos que generan consecuencias profundas.
El debate sobre la energía no está ni mucho menos resuelto. Cada día, factores climáticos o sociales reactivan las alertas. ¿Podemos imaginar lo que supondría un nuevo gran apagón con los rigores del verano que estamos atravesando? Las consecuencias podrían ser incluso más graves que las del 28A.
Recuperar la confianza es uno de los grandes desafíos que enfrentan nuestras instituciones. Es una cuestión de voluntad política: tanto del Ejecutivo como de la oposición. Solo con responsabilidad compartida y altura de miras será posible devolver la calma a un sistema que hoy, más que nunca, necesita previsibilidad, transparencia y eficacia. Solo así podremos aspirar a un futuro con menor incertidumbre.