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Cartas al director

La titulitis como coartada

No pocos de los que no saben inglés, creen que eso es lo más importante. Como no pocos de los que no tienen un grado universitario, creen que eso es lo más. Conozco bastantes personas muy listas para hacer logaritmos, pero muy tontos para hacer los recados.

El sentido común es el menos común de los sentidos. Dicho todo esto, voy al grano. No hay forma de que algunos de nuestros representantes políticos dejen de inflar sus curriculum (o currícula, si se ponen finos). Seguramente se debe a que, aún electos, no se creen dignos. O a que la mentira circula más rápido que Fernando Alonso.

Aplaudo la decisión de la diputada Núñez. Cuando alguien mete la pata, hay que pedir perdón. Y luego, ser coherente y «cumplir la penitencia». Ella lo ha hecho. Errare humanum est. Rectificar y asumir las consecuencias eleva tu talla.

Algunos de los «enanos con tacones» que hoy la lapidan son -o han sido- tan culpables o más que ella. Y no tienen la vergüenza de callarse. Ya no digamos de dimitir (ese verbo que algunos creen que es un filósofo griego).

Dejen de tomarnos por tontos. Si no saben inglés, no pasa nada. Si no tienen un grado, un máster o un doctorado, quizás aún pueden conseguirlo. Con esfuerzo. Con verdad.

Pero si no, al menos please, no intenten engañarnos a la cara. Porque eso sí dice mucho de ustedes. Aunque no figure en su CV.

José Iribas Sánchez de Boado
Ex consejero de Educación del Gobierno de Navarra

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