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Cartas al director

Del aborto y del suicidio

Se habla, se escribe, se airea públicamente el incremento de los abortos en España con una clara intencionalidad publicitaria. Por el contrario se silencia adrede y de forma premeditada el número de suicidios de personas jóvenes, que son muy numerosos y en ascenso cada día. Se pretende con una y otra actitud que aumenten los abortos y que disminuyan los suicidios. ¿Qué es, pues, entonces la vida? ¿Qué valor tiene? Para unos y otros, para los que provocan el aborto y para los que se suicidan la vida no tiene ningún valor, es un absurdo, o una contrariedad vivir.

Ya se ha relegado al olvido que la vida es un don de Dios, un regalo único y genuino que hemos recibido y que hemos de valorar y cuidar. Claro que cuando desde las más altas instancias sociales y políticas se propician ideologías y se insta a que formen parte esencial de la formación integral de los niños desde su más tierna edad no se puede evitar que a posteriori esas ideas nefastas y execrables provoquen o conduzcan a resultados indeseables.

Sí, y luego vienen los «ayes» y «lamentos» cuando lo irreparable ya no tiene remedio. Y no solo esto, sino también las secuelas psíquicas y psicológicas de los protagonistas de estos desvaríos y de las personas de su entorno.

En fin, se ve la necesidad urgente de una formación vital y trascendente a todos los niveles y, sobre todo, una denuncia contundente de tanta malévola y manipulada ideología. Resumiendo: queremos ser personas normales y corrientes, amantes de la vida.

Juan Antonio Narváez Sánchez

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