Cartas al director
Cultura de la muerte
En tiempos en los que nuestros gobernantes no dejan de hablar del problema de la natalidad, de la delicada situación que presenta la pirámide poblacional, que nos conduce a una sociedad cada vez más envejecida y con escaso relevo generacional, vemos como dos ministerios del Gobierno de España subvencionan una página web con el nombre 'Quiero abortar'. Una web que reduce el aborto a un mero trámite administrativo, un simple formulario. ¿Dónde queda el derecho del nasciturus? ¿Quién lo defiende?
En lugar de defender a los más vulnerables, el Gobierno ofrece herramientas para eliminarlos «a saco». En vez de acompañar a las mujeres en un momento íntimo de extrema dificultad, las empuja sí o sí a tomar el camino del aborto. En esta página de la muerte, se informa sobre cómo, dónde y cuándo puedes abortar, pero niegan que se pueda informar a las mujeres sobre las consecuencias de abortar, y lo más importante, que existen alternativas antes de acabar con la vida de un inocente. Una tragedia que muchas mujeres no han podido superar y hoy sufren las consecuencias psicológicas y físicas derivadas de su decisión. Lo que se conoce como síndrome postaborto.
En España, solo en el año 2024 se practicaron 106.000 abortos, unos 3.000 más que en 2023, según los datos del Ministerio de Sanidad. Un auténtico drama que el progresismo tacha de avance social, de un derecho de la mujer para acabar con la vida de un ser humano indefenso.
Eso sí, mientras una niña de 16 años que no puede votar, entrar en una discoteca o ponerse un tatuaje, es invitada a abortar, incluso sin necesidad de contar con el consentimiento paterno, al mismo tiempo te dicen que fumar en las terrazas molesta y perjudica la salud.
Una sociedad que apuesta por la cultura de la muerte, más que por apoyar la vida desde el momento de la concepción hasta la muerte natural, es una sociedad abocada al fracaso. Y en este camino estamos.