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Cartas al director

Aborto como «derecho» fundamental

Leo con gran pena que el Gobierno anuncia que quiere proponer una reforma constitucional para incluir el «derecho» al aborto en la Carta Magna.

El proceso para convertirnos en una sociedad sin futuro y abocada a extinguirse pretende avanzar apresuradamente. Ya han conseguido que un crimen se considere un derecho y ahora persiguen que, además, sea un derecho fundamental. ¿Continúan volviéndose locos? ¿A quién quieren engañar? ¿O se trata de otra cortina de humo para tapar sus múltiples escándalos de corrupción? Seguramente sean las tres cosas a la vez.

Sobra explicar, por razones obvias, que el aborto es un asesinato y que por mucho que lo llamen interrupción voluntaria del embarazo, el resultado de provocarlo es la muerte de un niño, de tu propio hijo, y la destrucción moral de una mujer que ya es madre. Porque madre eres desde que estás embarazada. Quieras o no quieras, ya lo eres. Por eso abortar de manera provocada es algo durísimo y antinatural para una mujer. No hace falta que lo certifique ningún organismo científico de reconocido prestigio mundial. Se llama naturaleza. Y si eliminas a tu niño, a tu bebé, es muy posible que sufras siempre por ello, porque a un hijo es imposible olvidarlo. Aunque quieras. Aunque intentes convencerte de que hiciste lo que debías. Aunque te dijeran que estabas en tu derecho. Aunque lo recoja la Constitución. Es tu hijo y siempre serás su madre. Esa es la realidad.

Por eso, elegir la vida, defenderla y apostar por ella no es ser de ultraderecha. Ni ultracatólico. Es ser, simplemente, humano. La realidad es mucho más sencilla de lo que nos quieren hacer creer. No dejemos que otros piensen por nosotros y seamos valientes para defender la belleza de la vida. ¡El amor vence siempre!

Alicia María Rubio García

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