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Cartas al director

¡Cárgate a esos perros!

El fin de semana pasado se oyó este grito a un narcotraficante mientras disparaba contra varios policías nacionales hiriendo gravemente a uno e hiriendo a otro (dos costillas rotas al parar la bala el chaleco) resultando herido el tercero al intentar huir de los disparos. Como hace nada se oyó un ¡Písale la cabeza, dale al hijoputa! En un vídeo en el que se ve un brutal ataque sufrido por un guardia civil de Huelva. Añadamos la agresión en Alcalá de Henares con dos policías fuera de servicio tras una brutal paliza, la operación antidroga en Toledo donde dos agentes del GEO han resultado heridos en el tiroteo, el coma de un agente en Valencia tras un brutal ataque de unos ladrones, etcétera, etcétera. La nota dominante de todas estas noticias ha sido doble: Agresiones salvajes y, en ocasiones, tiroteos con armas «de guerra» y la ausencia total de las autoridades del Ministerio del Interior.

Los ciudadanos estamos constatando la pérdida del principio de autoridad policial, o lo que es lo mismo, se ha perdido en nuestra sociedad el respeto a la legalidad, a los derechos de los demás y, en particular, al trabajo que realizan las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía), autonómicos y locales. Siendo cada día más habitual las agresiones a estos.

El respeto al principio de autoridad policial es imprescindible en un Estado de derecho como el nuestro, porque es un pilar fundamental para mantener el orden público, garantizar la seguridad ciudadana y asegurar el cumplimiento de la Ley. Son las FCSE quienes «salvaguardan vidas y haciendas» y nuestros derechos fundamentales, cuando protegen a la comunidad.

El respeto a la autoridad policial no es un fin en sí mismo, ni un capricho o deseo de los miembros de las FCSE, es un medio necesario para hacerlas más efectivas en sus cometidos, para que puedan cumplir su misión de servicio a la sociedad, garantizando la paz, la convivencia y la justicia para todos. Necesitan, necesitamos como sociedad, un mejor marco jurídico para su trabajo y dotarles de los medios humanos y materiales necesarios para su servicio. Como sociedad deberíamos meditar sobre lo ocurrido, sacar enseñanzas y aprender de nuestros errores para evitar que hechos como estos se puedan repetir en el futuro.

Félix E. García Cortijo

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