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Cartas al director

La culpa la tiene el Sursum Corda

Es lógico que los servidores públicos que no poseen vocación alguna para su oficio echen la culpa de sus errores hasta al Sursum Corda. El problema radica en que, si ocupan puestos de responsabilidad de los cuales dependen las vidas de millones de personas y no están capacitados para los mismos, las consecuencias pueden ser devastadoras.

Tengo el alma en vilo, tras el fatídico accidente ferroviario de Córdoba y no puedo dejar de pensar en los fallecidos y heridos, en sus familiares y en su calvario. No voy a decir lo que opino sobre el ministro que se ocupa del ramo, porque plasmar aquí dichos vilipendios podría causarme problemas morales. Creo que no se le conocen ni su prudencia, ni su saber estar, ni sus aptitudes en ingeniería. Por desgracia, temo que seguirá haciendo referencia a la extrañeza del accidente y que, cuando las aguas se calmen, continuará sacando pecho por su gestión. Son más que conocidas sus dotes «quevedianas» para la prosa política en las redes sociales y, hasta ahora, hasta me hacían gracia algunas de sus gansadas que, normalmente, no aportaban nada para mejorar la vida de los ciudadanos, a los que nos debe su puesto.

Debe ser muy arduo dirigir un ministerio tan complejo: por ello, a mí jamás se me ocurriría y respeto tal responsabilidad. Pero tampoco debería hacerlo una persona que no está formada en tales quehaceres, ajenos a su formación académica o su vida laboral.

Sobran muchos «politicastros» en este país. De todos los colores. También existen demasiadas instituciones y en días tan tristes como estos no puedo dejar de pensarlo. Todo mi apoyo a los políticos y a los profesionales que hacen que nuestro día a día sea mejor. Mi rechazo y total animadversión hacia los incompetentes, los nepotistas y los radicales .

Excelentísimo señor ministro, únicamente le pido que, como mínimo, en estos días en los que no me gustaría encontrarme en su pellejo, se calle, escuche a las víctimas y deje su prepotencia y su altanería para más adelante o que las abandone plenamente, si puede, aunque creo que le va a ser difícil. La modestia suele ser virtud de los inteligentes.

No se merece mi respeto, pero me educaron para referirme a usted de tal forma y creo tanto en la Transición como en la democracia. Tenga un buen día y le deseo lo mejor.

Pedro José Baños Márquez

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