Cartas al director
Día del 'libre'
En el Día del Libro, festividad de San Jorge, comprobamos que, quien tiene la cabeza absorbida por ideología, resulta incapaz de leer entre líneas.
La ultraortodoxia catalanista de los de Junts, seguramente porque no encuentra como recordar que existe, se ha lanzado contra Eduardo Mendoza, escritor que tanto ha dedicado sus novelas a Barcelona.
Eduardo Mendoza, ademas de ser uno de los mejores escritores de los últimos decenios y de ser capaz de seguir enriqueciéndonos con sus obras a edad ya muy madura, goza, y nos hace gozar, de un sentido del humor que alcanza a todo pero sin reproche ni amargura. Basta leer su versión de la Biblia en Por las barbas del profeta para comprender que Mendoza no ataca ni satiriza, juega.
Y jugando ha comentado lo que muchos pensábamos. Que no se ve la relación entre San Jorge, el dragón y los libros, apuntando que, lo que el primero hizo al segundo, lo convierte en un «maltratador de animales».
Junts no está para bromas porque casi no está. Así que se ha lanzado a recoger firmas para birlarle al gran escritor la Crue de San Jordi, animando incluso a quemar sus libros en las hogueras de San Juan. Esto en el Día del Libro.
El cantautor y presidente de la Asamblea Nacional Catalana se ha limitado a escribir «Huy, pobre», demostrando también que las ideologías ultras impiden la buena literatura.
Eduardo Mendoza, en mi opinión, merece el Nobel, no de la Paz, parece, pero sí el de Literatura. Ya fue premiado en la última ocasión con el Princesa de Asturias de las Letras.
Su nueva novela seguro que no defraudará a quienes aún se ríen de una realidad distorsionada que de todo hace un drama.