Cartas al director
Por un puñado de millones
La página web oficial de La Moncloa, sección Consejo de Ministros, anuncia el 21/04/2026 a bombo y platillo que «El Gobierno aprueba el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, dotado con 7000 millones, para ampliar el parque público y frenar la especulación». ¡Albricias, el Gobierno, por fin, reacciona! ¡Buena iniciativa! Al fin y al cabo, desde 2018, la construcción de vivienda pública ha sido un 83 % menor comparada con las etapas previas a la burbuja inmobiliaria. Además, representa solo el 2’5 % del total de inmuebles residenciales, bastante lejos de la media europea, que gira en torno al 9 %. ¡Nunca es tarde si la dicha es buena! Estoy emocionado, cojo papel y lápiz, que no me lo puedo creer… A ver, si dividimos 7.000 millones entre cinco años, me salen 1.400 millones/año. ¡No está mal! Ahora, si cuento –seamos generosos con los costes, que ya sabemos que el Estado es supereficiente– 200.000 euros por vivienda, pues 1.400 millones dividido entre 200.000 son: ¡7.000 viviendas/año! ¡Un montón de miles! Pero espera… El Banco de España, que también está gobernado por un socialista, como los del Gobierno, dice que calcula que hoy faltan en España 800.000 viviendas para empezar a paliar el problema, además de otras 200.000 que, anualmente, habría que construir para atajar la escasez. Hombre, entonces aquí hay algo que no cuadra…
El Gobierno me anuncia que va a solventar el problema más acuciante para las generaciones presentes y futuras, «frenar la especulación» y «blindar» el «parque público de vivienda», únicamente con 35.000 viviendas en cinco años, que equivalen, así, a ojo, ¡al 0.1 % del Presupuesto Estatal! Y espera, vaya por Dios, de unos presupuestos que no es capaz de aprobar desde hace tres años. Y los 7.000 millones, en detalle, ¡valen solo para cubrir un 2,5 % de las necesidades de vivienda estimadas por el Banco de España! Un 2,5 % del 100 % de la vivienda requerida. Un 0,1 % del 100 % de los Presupuestos. Déjame pensarlo un segundo… ¡Pero serán caraduras y sinvergüenzas! ¡Me están tomando el pelo a modo! ¡Se creen de verdad que somos los tontos de la urna!