Cartas al director
La contraventana de Overton
Si la teoría de la ventana de Overton explicaría los pasos graduales que han de darse en una sociedad para introducir ideas y prácticas contrarias a sus principios y valores, la «contraventana» vendría a ser el simultáneo proceso de erosión que se activa contra esos principios y valores. En Occidente, los letales efectos de esta erosión sobre diferentes ámbitos e instituciones han sido manifiestos.
Así, por ejemplo, el menosprecio del matrimonio entre un hombre con una mujer hasta que la muerte los separe, a favor de «nuevas fórmulas de matrimonios y familias»; el debilitamiento de la paternidad, la maternidad y el principio del interés superior de los hijos menores, en aras del «derecho de los padres a rehacer sus vidas»; el cuestionamiento de la realidad biológica de los dos sexos, por la fantástica ideología de género y sus variadas orientaciones sexuales de libre elección; la latente crítica a la heterosexualidad, la masculinidad y la feminidad, frente a la potenciación de la homosexualidad y de un ultra feminismo hegemónico, más allá de la igualdad; las burlas sobre la castidad, la virginidad y el pudor como valores periclitados y superados por una libertad sexual ilimitada e irresponsable; el desprecio al cristianismo, y el aprecio a cualquier otra creencia o increencia; etcétera.
Aunque quizás la erosión más determinante haya sido la aplicada sobre el valor vida humana, en favor de los «nuevos derechos» del aborto, la eutanasia y el suicidio asistido por el Estado: el triunfo de la cultura de la muerte.