Cartas al director
Hundimiento de la Alta Velocidad
Parece mentira que 34 años después lo que era un símbolo de puntualidad se haya convertido en una incertidumbre total para los miles de viajeros que optan por viajar en tren de alta velocidad en España, es algo que no nos explicamos y que a pesar de las informaciones de cada día con retrasos e incidencias todavía no se haya marchado ningún responsable, empezando por el ministro de Transportes que aparte de lanzar mensajes estúpidos por las redes sociales y de ridiculizar a Madrid no sabemos qué hace en mucha parte de su jornada laboral.
Perdieron una ocasión importante hace unos días con la visita del Papa León XIV a Barcelona de haber viajado los 14 ministros, incluyendo la hija de la ministra Yolanda Díaz, que no sé qué pintaba en la cita, en tren, pero como se temían lo peor y que hubiera sido un ridículo importante si el tren se queda parado a mitad de camino, optaron por el avión. En estos años se han ido perdiendo casi todas las virtudes de este medio de locomoción, mientras en el resto del mundo, no digamos en Japón ó China, aumentan la velocidad a unas cifras que asustan, aquí cada día se tarda más en hacer un viaje, como el Madrid-Sevilla, que ahora se aproxima a las 4 horas de duración cuando siempre lo habíamos hecho en 2 horas y media, e incluso en menos tiempo.
En mis años de profesional, ahora estoy jubilado, viajaba a Madrid con mucha frecuencia y podía organizar mi agenda de trabajo con exactitud pero ahora los que lo hacen o tienen que enlazar con otros medios de transporte en Madrid, tienen que hacerlo con un margen importante por temor a no encajar de ninguna manera con los horarios programados. En los últimos años ha ido perdiendo fuelle la alta velocidad, pero a partir del desgraciado accidente de Adamuz que se llevó la vida de 46 personas, ante el deterioro de la infraestructura ferroviaria la solución que han adoptado es la de aminorar la velocidad en numerosos tramos y se quedan tan tranquilos, esto es una vergüenza para España y los gobernantes lo saben, pero es su forma de responder a las necesidades de un país, lamentable, como poco.