Cartas al director
Parar la regularización masiva
El conde de Romanones, tres veces jefe del Gobierno de España en el reinado de Alfonso XIII, es el artífice de una frase inspiradora del Gobierno actual:« Hagan ustedes las leyes y déjenme a mi los reglamentos».
Aunque el Gobierno se mantiene de espaldas al Congreso, está demostrando que, a base de reglamentos, de espaldas al Poder Legislativo, se pueden hacer muchas cosas.
Así, mediante el Real Decreto 316 de 14 de abril del año en curso, el Gobierno decidió regularizar a todo inmigrante que acreditase su estancia, irregular por supuesto, en territorio español desde al menos 5 meses anteriores al 31de diciembre de 2025. Este real decreto se dictó a sabiendas de que va en dirección contraria al Pacto Europeo sobre Inmigración y Asilo, aprobado por la UE hace ya dos años. Este pacto, lejos de dar visto bueno a la entrada ilegal en suelo europeo, establece la «ficción» de que el que entra saltándose la ley nunca pisó suelo europeo.
El Tribunal Supremo tuvo oportunidad de suspender cautelarmente ese real decreto, mientras se tramitan los recursos sobre su nulidad, pero no lo hizo, alegando razones poco jurídicas, razonamientos de hermanita de la caridad.
El Gobierno calculó que pedirían la regularización unos 500.000 inmigrantes irregulares. Pero han sido 1.200.000. Ya saben, el efecto llamada. Las mafias formándose a fabricar justificantes para todos.
Si a esta novedad le sumamos la celeridad del proceso, en manos no ya de la Policía sino de Correos y ONG, es lógico que el Supremo haya recapacitado sobre una posible nulidad de la norma, lo que le obliga a plantear la cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
Esas novedades, junto al total desprecio de antecedentes penales y judiciales, deberían también obligar a replantear la adopción de las medidas cautelares en su dia no acordadas: que se paralice todo ese proceso hasta que resuelva el TJUE.
Empeñarnos en su continuación puede suponer graves sanciones para España, además de los perjuicios irreparables evidentes.