Cartas al director
Peor imposible
Resulta descorazonador y desesperante ver una nación como la española en manos de un irresponsable que se marcha tranquilamente de vacaciones cuando el país se encuentra en medio de una crisis que cuestiona hasta lo más profundo de su ser, como es su integridad territorial.
Un presidente del Gobierno no puede marcharse a descansar mientras persistan los problemas de esta magnitud. Se marchó dejando a la ciudad de Ceuta sumida en un auténtico caos humano: una población abandonada a su suerte y sin ninguna protección.
A pesar de la reacción que han tenido la mayoría de los españoles, saliendo a la calle a apoyar a Ceuta y a los ceutíes, desesperados por el trato recibido por parte del Gobierno, el presidente Sánchez se permite el lujo de negar lo que todo el mundo sospechaba y que los informes que se han hecho públicos parecen atestiguar.
Cualquier cosa antes que reconocer a Marruecos como el organizador de la invasión sufrida, a pesar de las declaraciones de distintos ministros marroquíes sobre sus intenciones respecto a las ciudades españolas del norte de África. Muy pocos sabrán qué deuda puede tener el presidente con Marruecos, pero parece algo que debe ser muy vergonzoso cuando se guarda como un secreto inconfesable.
Pedro Sánchez cada vez se encuentra más solo, incluso dentro de su propio partido. No es un buen camino reírse y humillar a los ciudadanos que se ven en el brete de afrontar un problema sobrevenido, como la Dana de Valencia, el volcán de La Palma o la invasión de Ceuta. Y terminará pagándolo en las urnas, por mucha «ley de nietos» que intente aplicar.