01 de diciembre de 2022

Editorial

El nuevo aborto sin fronteras

Es imprescindible que el Partido Popular tenga presente que, ante estos intentos de dinamitar los fundamentos de la sociedad española, es necesaria una respuesta. Esto no puede quedar así

El Consejo de Ministros remitió ayer al Congreso el texto de la nueva ley del aborto que aborda esta forma de terminar embarazos con la muerte del niño que se está gestando como si fuera un trámite administrativo. Y hablamos de terminar embarazos porque no se trata de una interrupción. Lo que se interrumpe se puede reanudar. Pero cuando se interrumpe un embarazo no hay reanudación posible.
En un insulto a la inteligencia de los españoles, la ministra de Igualdad ha impuesto su nueva ley del aborto a la que ha calificado de «medidor fundamental» de la «calidad democrática» en nuestro país. Éste es el sentido de la democracia que tiene la extrema izquierda española instalada en el Gobierno: se define en función del número de niños que morirán antes de nacer. Y ésta es una muestra muy preocupante de la degradación moral de nuestra sociedad. Porque cuando el común no se subleva contra la pérdida del derecho a la vida de los más débiles, la calidad moral de una sociedad está por los suelos.
Esta ley permitirá a menores de edad abortar sin conocimiento de sus padres a partir de los 16 años. ¿De verdad puede haber alguien que crea que una hija no debe escuchar a sus padres antes de tomar una decisión que le puede traumar el resto de su vida? Una mujer a la que no se le permite beber una cerveza, votar en unas elecciones o sacarse el carnet de conducir sí es considerada suficientemente madura para acabar con la vida que tiene en su seno.
Y lo que es peor, se obliga a practicar abortos a médicos cuya conciencia no les permita llevar a cabo la terminación anticipada del embarazo. So pena de ver sus nombres en unas listas que tendrán graves consecuencias profesionales para ellos. Es decir, para poder mantener su conciencia limpia, tendrán que arriesgarse a verse relegados en su trabajo, con las consecuencias económicas que eso puede conllevar y sus efectos sobre el mantenimiento de una familia.
El objetivo de la medicina es dar vida, tratamiento para tener una vida mejor y prolongarla cuanto sea posible dentro de un orden. Lo que este Gobierno ordena ahora a los médicos es contrario al juramento hipocrático y les exige matar a los seres no nacidos. Una vez más, Sánchez y sus ministros violentan los fundamentos más básicos de nuestra sociedad a la que están sometiendo a una pérdida de todos los valores de referencia. Y es imprescindible que el Partido Popular tenga presente que, ante estos intentos de dinamitar los fundamentos de la sociedad española, es necesaria una respuesta. Esto no puede quedar así.
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