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15 de junio de 2024

En Primera LíneaMariano Gomá

Tabarnia. Un soplo de aire fresco

Es casi imposible que no se produzcan desviaciones populistas, nacionalistas o violentas, pero su existencia jamás debiera condicionar la política de un país como está pasando en España

Actualizada 01:30

Hace unos días tuvo lugar en Barcelona la reunión festiva de los Premios Tabarnia cuyo concepto y organización asociativa ha enarbolado siempre la bandera del humor mordaz y burlesco ante la dramática realidad del procés y la demencia terminal de los sectores independentistas, que hoy además están sometiendo a España y los españoles al más despreciable chantaje.

Todo ello a sabiendas que su interlocutor que preside el Gobierno es un irresponsable enfermo de soberbia capaz de humillarse vendiéndonos a todos por mantener unos efímeros lujos del poder que cuando su figura caiga no tendrán compasión ni piedad en enterrarlo muy profundamente.

A destacar la sátira del siempre brillante Albert Boadella cuando se le preguntó ya que él en su momento hizo la burla de Pujol en UBU President, para cuándo podíamos esperar la de Sánchez. Boadella contestó que para una parodia o para el teatro era necesario tener personajes en la acción, aunque hubieran personajes malos o que hicieran de malos pero en el caso de Sánchez no podía ser porque Sánchez no era nada, cero absoluto.

Tabarnia sigue siendo un soplo de aire fresco para todos aquellos catalanes que nos sentimos españoles y orgullosos de nuestra tierra en donde se nos insulta y desprecia, siendo los que lo hacen tan solo una banda de indocumentados que como muertos vivientes imploran con sus manos extendidas que alguien les devuelva a la vida o definitivamente acabe con ellos.

Tabarnia

Lu Tolstova

Fue muy triste oírme a mí mismo decir que últimamente con todo el mundo en Cataluña no hablaba más que español y que sin embargo sentía una gran satisfacción al hablar catalán en Madrid con cualquier compatriota con quien conversara. Verdaderamente triste que toda esa gente después de tanta toxicidad haya conseguido tan solo infectar a los ciudadanos catalanes normales.

Dicho esto, dejando aparte ironías y sarcasmos estos días hemos recordado la crueldad de los atentados de Atocha que dramáticamente alteraron el ritmo del país por torpezas que hubieran podido evitarse, dando paso al infame presidente Zapatero que no contento con provocar una casi irreparable crisis con todos nuestros aliados por su necedad, aplicó sus escasas luces a alentar los nacionalismos radicales, permitir el libertinaje en muchos sectores marginales dándoles acceso a instituciones y cargos de responsabilidad.

Con ello no solo consiguió llevar al país a la ruina económica al borde del rescate europeo por quiebra del sistema, sino que además puso en fuga todo el valor intelectual y cultural español para entregar la pieza restante a la tropa de indocumentados, advenedizos y asalta caminos hasta entonces encerrados en sus cáscaras. Y como toda esa gente pertenece a sistemas periclitados comunistas, antisistemas, vagos, maleantes y demás basura social, hoy tenemos incrustados en nuestra piel española un conjunto de parásitos que no eliminaremos ni con salfumán.

Zapatero plantó la mala hierba y ésta ha crecido en el tiesto de Sánchez, heredero del idiota pero inmune a la cordura y los valores, que es un factor añadido para contagiar al actual partido socialista, que ya envenenado no respeta en absoluto la grandeza que tuvo y su papel protagonista fundamental para la transición democrática, los valores constitucionales y el Estado de derecho.

La distancia entre la socialdemocracia y socialismo español con el comunismo bolivariano rayano en una dictadura fascista se ha reducido prácticamente a cero, lo cual es una muy amarga noticia, pues una izquierda normal es necesaria para la alternancia política en una saludable discrepancia, pues solo así los países avanzan eficazmente en el progreso.

Si existen extremos, que también pueden ser lícitos, deben reducirse a la marginalidad, pues es casi imposible que no se produzcan desviaciones populistas, nacionalistas o violentas, pero su existencia jamás debiera condicionar la política de un país como está pasando en España.

Ahora creo que a un conjunto de socialistas españoles les toca mover ficha, y todos sabemos a quiénes me refiero, para situar el escenario donde debiera estar con el absoluto apoyo de todos los partidos democráticos a derecha e izquierda en una gran coalición y modificar las piezas necesarias para fijar definitivamente un rumbo estable que tiempo habrá después para volver a la sana alternancia.

Solo así saldremos del atolladero para poder seguir con el humor de Tabarnia con el que me dispongo a afrontar el futuro.

Viva Tabarnia y Viva España.

  • Mariano Gomá es presidente de Foro España Cívica
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