Borrow y Starkie: 'don Jorgito' y 'don Gitano'
Las páginas escritas por estos dos hispanistas singulares y aventureros producen en el lector una sensación de frescor y de verdad
Vuelvo hoy a la literatura que suele dar más satisfacciones que la política, sobre todo cuando redescubres viejas admiraciones poco recordadas. He releído estos días La Biblia en España, de George Borrow, y Aventuras de un irlandés en España, de Walter Starkie. Dos grandes hispanistas. Borrow, británico, recorrió nuestro país a partir de 1835. La obra que cito se publicó en español tardíamente, en 1921, en espléndida versión de Manuel Azaña, con un inteligente texto previo. Siempre he creído que a Azaña le perjudicó como escritor su cuestionable dedicación política. En un tiempo de acero era débil de carácter y asustadizo; no lo reconocerán sus hagiógrafos. Desde El jardín de los frailes hasta La velada en Benicarló, su amarga reflexión durante la guerra, o Cuaderno de La Pobleta, la pluma de Azaña resulta deslumbrante. Por su Vida de don Juan Valera recibió el Premio Nacional de Literatura en 1926.
Borrow viajó por España promoviendo la Biblia sin anotaciones, o sea prohibida, en un país en claroscuro. Es evidente la identificación entre traductor y autor. La costra que trataba de romper Borrow en el XIX se propuso romperla Azaña muchos años después desde la política. A Borrow le lanzó andanadas inclementes Menéndez Pelayo en sus Heterodoxos; la erudición no disimulaba el dogmatismo. Baroja, exagerando, pero claro como el agua, escribió que, entre tantas, algunas páginas de don Marcelino «han dado ese carácter infecundo, mular, a la erudición española».
A Borrow le conocían como 'don Jorgito el inglés' y al irlandés Starkie le llamaban sus amigos 'don Gitano'. Hay no pocas coincidencias entre ambos; a Starkie se le considera «el nuevo Borrow». Aunque recorrieron España por motivos bien distintos, les unieron su pasión española, su conocimiento de los gitanos y su común interés por la lengua romaní que los dos dominaron. No resulta raro en Borrow porque llegó a traducir treinta y cinco idiomas. Starkie, también políglota, fue desde su adolescencia un virtuoso del violín y pateó España, sobre todo tierras andaluzas y manchegas, dando conciertos de posada en posada y no para ahorrarse el hospedaje.
Starkie era un cervantista entusiasta. Tradujo el Quijote al inglés y escribió La España de Cisneros (1939), El camino de Santiago (1957) y Estudiantes y gitanos (1962), entre otras obras. Se graduó en el Trinity College de Dublín destacando en literatura clásica e historia; pronto era ya profesor en aquellas aulas. Uno de sus discípulos preferidos fue Samuel Beckett. Amigo de escritores y músicos, por sugerencia del poeta Yeats dirigió en 1927 el Abbey Theatre de Dublín, y en 1940 fundó y fue primer director del Instituto Británico en Madrid, cometido que desempeñaría hasta 1954.
El irlandés trató estrechamente a Gregorio Prieto, Menéndez Pidal, Baroja, Zuloaga, Ortega y Gasset, Cela y Antonio Espina, que tradujo al español su libro 'don Gitano', aparecido en 1936, en el que cuenta con inteligencia y gracejo sus periplos españoles. Cela, en un cuento incluido en su libro El bonito crimen del carabinero y otras invenciones (1947), hace protagonista a Starkie. Había publicado (1934) Aventuras de un irlandés en España.
El cuáquero Borrow, viajero incansable por nuestro país, aventurero y vagabundo, corresponsal del Morning Herald, fue enviado a España por las sociedades bíblicas británicas en 1835 para propagar las Sagradas Escrituras, acogiéndose a los aires liberales del reinado de Isabel II. Como luego Starkie, Borrow, buen conocedor de España, nos dejó un libro fundamental, entre costumbrista e íntimo, La Biblia en España (1843).
Borrow estudió en Edimburgo y fue un apasionado de la filología y la literatura comparada. Profundizó en el estudio de las más remotas lenguas que unía a su condición de propagador de la Biblia. Tradujo al manchú el Nuevo Testamento y se le debe una temprana traducción al inglés del Fausto, de Goethe, directamente del alemán (1825). Publicó novelas, como The Zincalí (1841) sobre la vida de los gitanos españoles y Lavengro –«filólogo» en romaní– (1851) sobre sus experiencias con los gitanos en Inglaterra. Por su impresión del Nuevo Testamento sin anotaciones, en la traducción del padre Scío, pasó fugazmente por la cárcel de Sevilla.
Borrow y Starkie, 'don Jorgito' y 'don Gitano', son dos singulares viajeros extranjeros por España, ambos con un toque estrafalario en su indumentaria y «muy suyos» que diríamos ahora. A Starkie, gordo y bebedor, le quisieron socorrer en Alcázar de San Juan creyéndole un mendigo. Ambos contribuyeron a un conocimiento romántico de nuestro país, de sus gentes y de sus costumbres, cada uno en su tiempo y desde perspectivas diferentes, pero con un mismo entusiasmo por lo español.
Cuando hay compatriotas que atacan a España y, en esa línea, persiguen lo genuinamente español, como hacen con la llamada 'fiesta nacional' precisamente por serlo –recordemos la insólita posición del actual e inútil ministro de Cultura–, adquiere más relevancia el hispanismo de extranjeros que aman a España y penetran en nuestra realidad de un modo que a menudo los españoles no llegamos a igualar. Son ejemplares los casos de Borrow en el XIX y Starkie en el XX.
Estamos ya acostumbrados a leer deformaciones y disparates sobre nuestra realidad debidos a españoles, aunque haya quienes no se consideren tales pese a cobrar sin decoro de la caja nacional y, acaso por ello, las páginas escritas por estos dos hispanistas singulares y aventureros producen en el lector una sensación de frescor y de verdad.
Juan Van-Halen es escritor. Académico correspondiente de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando.