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En primera líneaFernando Gutiérrez Díaz de Otazu

La cohesión aliada

España debería recuperar su posición armónica con el núcleo esencial y mayoritario de los países de la Unión Europea, tanto en sus relaciones con EE.UU. como con Israel, con los que, hasta un país de influencia árabe y muy sensible para España, como es Marruecos, se esfuerza por mantenerse alineado

Desde que el pasado sábado, 28 de febrero, se desencadenasen las hostilidades contra Irán por parte de Israel, con el significativo apoyo militar de los Estados Unidos, los países de la Unión Europea, entre ellos el nuestro, se han visto sometidos a la necesidad de tomar postura ante este conflicto, aparentemente desencadenado de forma unilateral.

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El Debate (asistido por IA)

Digo aparentemente porque no parece muy razonable, desde el punto de vista del análisis geoestratégico, desvincular este nuevo episodio bélico, de significativa importancia, sin duda, del ya larguísimo conflicto entre Israel e Irán, materializado de muy diversas maneras. De hecho, entre el 13 y el 24 del pasado mes de junio, se sostuvo la operación desencadenada por Israel bajo el nombre de Rising Lion, de manera muy semejante a la actual, que contó también con el apoyo de los Estados Unidos, llevando a cabo tres bombardeos sobre instalaciones nucleares iraníes, que el presidente Trump magnificó asegurando haber acabado con la capacidad nuclear de Irán. La guerra, que el presidente Trump denominó como la Guerra de los Doce Días, llegó a un alto el fuego por decisión del presidente de los Estados Unidos de interrumpir su participación y llamar a ambas partes (Irán e Israel) al cese de las hostilidades.

Desde su nacimiento en 1948, el Estado de Israel ha vivido bajo la amenaza existencial de desaparición por los sucesivos conflictos que han materializado lo que genéricamente se ha denominado el conflicto árabe-israelí. Israel vive bajo la creencia de que, el día que pierda el primer conflicto en esta larguísima guerra, desaparecerá como Estado independiente, cosa que, lógicamente, no puede permitirse. En la actualidad, la manifestación expresa de esa amenaza la constituye el régimen teocrático de Irán, que se manifiesta de una manera dictatorial en relación con sus ciudadanos, particularmente sus ciudadanas, que financia movimientos terroristas, que constituye una amenaza nuclear y que mantiene la desaparición del Estado de Israel como un objetivo de su política exterior.

No es, por lo tanto, el conflicto desencadenado el pasado 28 de febrero un conflicto que se pueda desvincular de toda esta trayectoria de conflictos en la región.

España forma parte del grupo de 23 países, de entre los 27 de la Unión Europea (todos, excepto Austria, Irlanda, Chipre y Malta), que constituyen el núcleo esencial del llamado pilar europeo de la Alianza Atlántica.

Además de esos 23 países, existen otros siete en el continente europeo o islas aledañas que, no formando parte de la Unión Europea, sí lo hacen de la Alianza Atlántica. Estos países son Albania, Islandia, Macedonia del Norte, Montenegro, Noruega, Reino Unido y Turquía. Los dos restantes miembros de la Alianza, Estados Unidos y Canadá, se encuentran en el continente americano.

La Alianza Atlántica constituye la alianza defensiva más poderosa del mundo, basando la última línea de defensa de sus miembros y de la seguridad y estabilidad del espacio euroatlántico en la capacidad de disuasión nuclear del aliado estadounidense. Las tres tareas esenciales de la Alianza Atlántica son la disuasión y defensa, la gestión de crisis (contra terrorismo) y la seguridad cooperativa (amistad con países no aliados).

España ocupa una posición geográfica privilegiada en el panorama geopolítico mundial, constituyéndose en garante del acceso occidental al mar Mediterráneo, mientras que el acceso oriental al tránsito marítimo por dicho mar lo garantiza otro aliado como es Turquía.

España cuenta, desde 1953, con un Convenio Bilateral de Defensa con los Estados Unidos, sobre la base del cual perviven las Bases de Rota y Morón, esenciales para la proyección del poder militar estadounidense sobre Oriente Medio en acciones de apoyo a su aliado preferente en la zona, Israel. La Base Naval de Rota ha sido objeto de inversiones significativas estadounidenses recientemente con el objeto de, entre otras finalidades, incrementar su capacidad de almacenamiento de misiles.

El uso de las bases españolas por parte de los Estados Unidos está orientado, fundamentalmente, de acuerdo con el convenio, a actividades de carácter logístico, tales como almacenamiento de recursos, mantenimiento de materiales y el más conocido de estacionamiento de una importante flota de aeronaves de reabastecimiento en vuelo para extender el tiempo de permanencia en el aire de sus aviones de caza. El impacto real que el cambio de estacionamiento de esas aeronaves, que se cifran en 15, a otras bases de otros aliados en el continente europeo o en alguna isla, tiene un impacto menor en la logística estadounidense, aunque lógicamente representa una mayor concentración de este tipo de apoyos en la base que los acoja. La negativa por parte del Gobierno español de su uso para estos fines representa, eso sí, un gesto inamistoso con uno de nuestros aliados en momentos especialmente cruciales, lo cual se traduce en un perjuicio para un factor esencial de la Alianza, como es la cohesión entre los aliados.

El actual gobierno de España, sustentado en una coalición de socialistas y comunistas, mantiene un difícil equilibrio de compromiso con la OTAN, por un lado, apoyando a Ucrania mediante el envío de armas para la defensa de su soberanía y de su independencia e integridad territorial y de críticas a su aliado fundamental, los Estados Unidos de Norteamérica, por el otro, posicionándose con demasiada frecuencia y de forma demasiado llamativa al margen de los acuerdos mayoritarios en el marco de la Unión Europea, de manera similar, aunque en sentido contrario, a lo que, desde el otro extremo, respaldan los gobiernos de Hungría y Eslovaquia, tomando partido a favor de Rusia en el conflicto ucraniano y de la actual Administración estadounidense.

Se considera que, sobre la base de las anteriores premisas, España debería recuperar su posición armónica con el núcleo esencial y mayoritario de los países de la Unión Europea, tanto en sus relaciones con los Estados Unidos como con Israel, con los que, hasta un país de influencia árabe y muy sensible para España, como es Marruecos, se esfuerza por mantenerse alineado. Se estima que ello es esencial para mantener el recurso fundamental de la eficacia de la Alianza Atlántica, como es la cohesión aliada.

  • Fernando Adolfo Gutiérrez Díaz de Otazu es general de División del Ejército de Tierra en situación de retiro
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