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en primera lineaCarlos de Urquijo

Nuevo partido: España unida

Son ya demasiados los años sin que autoridad alguna garantice en todo el territorio nacional el derecho a usar nuestra lengua oficial, el castellano

Act. 06 sep. 2026 - 01:22

Transcurridos cuarenta años de nuestro ingreso en la Unión Europea y casi cincuenta de nuestra Constitución, la cesión de soberanía hacia arriba y hacia abajo ha dejado al Estado en el chasis. Si a esa cesión al exterior añadimos la labor de zapa de los gobiernos autonómicos separatistas, parece evidente la urgencia de reaccionar para que España vuelva a ser reconocible como un país serio, seguro y fiable. Lo que está ocurriendo en Ceuta es una muestra palmaria, la penúltima, de nuestra debilidad.

EPL del 06-09-2026

El Debate (asistido por IA)

Pero no solo preocupa la falta de soberanía, el problema aumenta cuando quien debe administrar la poca que nos queda, renuncia a hacerlo como es debido. Somos decenas de miles los españoles preocupados por la deriva iliberal de nuestra democracia. La mayoría parece considerar suficiente esperar a la convocatoria de las elecciones generales para canalizar su descontento y corregir el rumbo. Otros, como es mi caso, dado el destrozo provocado en nuestro Estado de derecho, pensamos que dejar pasar el tiempo, solo contribuye a incrementar el deterioro por lo que hay que hacer algo más. Ésta es la razón por la que, acompañado de otras personas con idéntica inquietud, hemos decidido inscribir en el registro de partidos del ministerio del Interior un nuevo partido: España Unida.

Paso explicar a continuación qué principios defiende España Unida, los primeros artículos, recogidos en su título preliminar, desgranan los fines de la nueva formación política. Algunos de ellos son un simple recordatorio de lo que dice nuestra poco respetada Constitución, otros, consecuencia del desgaste provocado por sus casi cincuenta años de vigencia, en los que resultan evidentes las disfunciones detectadas y las deslealtades padecidas.

Comenzamos recordando el artículo dos de nuestra Constitución y la defensa de la indisoluble unidad de la nación española, hoy en claro riesgo por los separatismos periféricos, pero sin olvidar los ataques reiterados que, como recordaba al comienzo, nuestro vecino del sur ha querido de nuevo hacer patentes. No olvidamos tampoco el artículo tres, son ya demasiados los años sin que autoridad alguna garantice en todo el territorio nacional el derecho a usar nuestra lengua oficial, el castellano. Habrá que abordar las reformas legales y los controles necesarios para asegurar su conocimiento y su uso frente a la rebeldía de los gobiernos autonómicos que la persiguen.

La educación es un elemento clave para vertebrar la nación, el estado autonómico solo ha servido para crear reinos de taifas cuajados de analfabetos funcionales, desconocedores de la historia común cuando no instruidos en una ficción alternativa, caldo de cultivo para el odio a España. El ministerio de Educación se reservará el derecho a fijar el 90 por ciento del currículo en la enseñanza primaria, secundaria y bachillerato de todo el territorio nacional. En el ámbito de la Administración Local se corregirá el sistema actual recuperando para el Estado la facultad de nombrar los secretarios e interventores de cuerpos nacionales en aquellas autonomías a las que se ha cedido esta capacidad.

El Estado de derecho, manoseado durante demasiado tiempo por la partitocracia y colonizado ahora por el poder socialista, ha convertido la división de poderes en una entelequia. Hoy el Gobierno ignora y desprecia al Legislativo incumpliendo su obligación de presentar los presupuestos generales del Estado y legislando a base de decretos leyes y proposiciones de ley que eluden cualquier tipo de control. El Poder Judicial resiste a duras penas los embates del Gobierno de Sánchez, pero sufre en demasiadas ocasiones el control o la parálisis de un Consejo General del Poder Judicial politizado por su reparto en cuotas. Si el Ejecutivo no elige a los diputados y senadores y si éstos no eligen a los ministros, deberá respetarse que los jueces y magistrados elijan sus órganos de gobierno sin injerencias de otros poderes.

Por último y por no alargarme en exceso, ante los riesgos más que evidentes en materia de defensa y frente a las amenazas internacionales, de acuerdo con lo señalado en el artículo treinta de nuestra Constitución, planteamos recuperar el servicio militar obligatorio con una duración de tres meses.

Estos son algunos de los principios, los más importantes, sobre los que basará su acción «España Unida». Soy consciente de que muchos, aun estando de acuerdo con las medidas expuestas, considerarán un error dispersar el voto de un centro derecha ya dividido, y tienen toda la razón. Por eso a los que se han tomado la molestia de llegar hasta aquí en la lectura del artículo, les tranquilizo. No hay ninguna inscripción en marcha para «España unida». El titular ha sido solo un recurso para atraer su atención, pero también un deseo de que todas las reformas que he enumerado puedan contribuir a salvar a una España que se asoma peligrosamente al abismo de una democracia iliberal.

Concluyo, una España unida merece mucho la pena, no solo tenemos el deber de conservar la herencia recibida sino, sobre todo, de mejorarla. No tengo duda de que somos mayoría los españoles que estamos deseando contar con un Gobierno que levante a España de la postración en que se encuentra. Tome nota quien tenga que hacerlo y llegue pronto la oportunidad de reconstruir nuestro Estado de derecho, el tiempo apremia.

  • Carlos de Urquijo fue delegado del Gobierno en el País Vasco
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