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en primera líneaCarlos de Urquijo

Euskal Herriko Unibertsitatea, la boina y los ceros

Un acto multitudinario en el que además de música, discursos y entrega de diplomas, la universidad hizo un regalo a cada uno de sus alumnos. Adivinen cuál fue el presente ¿La muceta de su carrera? ¿Un libro de historia? frío, frío ¡¡Una boina!! pero eso sí, cada alumno recibía la chapela con el color de su carrera

La Universidad del País Vasco no para de mejorar, a su complaciente supervisión de los «estudios» de los presos de la banda terrorista ETA, une ahora nuevos despropósitos, eso sí, todos alineados con la endogamia y el separatismo que le caracteriza desde su fundación. Hace poco más de un mes su claustro aprobó por 106 votos a favor y 77 en contra, que su denominación oficial dejara de ser bilingüe para mantener únicamente su nombre en vascuence «Euskal Herriko Unibertsitatea» EHU su acrónimo. Como proscribir el español no les pareció suficientemente progresista, sumaron a esta decisión otras modificaciones en sus estatutos que veremos a continuación.

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El Debate (Asistido por IA)

EHU es a partir de ahora, y no es broma, una universidad «plural y feminista, defensora de la lucha contra la violencia machista, el reconocimiento de las personas no binarias, el respeto al colectivo LGTBIQ+, la defensa del euskera y la exclusión de la industria armamentística y las aplicaciones de uso militar del ámbito de la transferencia del conocimiento». También han tenido un recuerdo para las víctimas del terrorismo y así han modificado el artículo 4.2 de sus estatutos, donde decía que «la UPV contribuirá a la promoción de la convivencia democrática y con el rechazo a todo tipo de terrorismo y de violencia» ahora se suprime la palabra terrorismo para «rechazar cualquier tipo de violencia». Por último, en su artículo 69 donde decía que «establecerá programas específicos para que todas las víctimas de todo tipo de terrorismo reciban ayuda personalizada» ahora borra la referencia al terrorismo para centrarse en «programas específicos para que las víctimas de todo tipo de violencia puedan recibir ayudas». Dada su trayectoria, esta nueva contribución al blanqueamiento del terror no debe extrañarnos.

Esta universidad tan comprometida estatutariamente con «la convivencia democrática» es la misma que ha contratado como profesores a expresos de la banda terrorista con largas condenas, como Julen Zabalo, Joseba Sarrionaindia, o Ainhoa Ozaeta. La misma que cedió un aula en diciembre de 2019 al asesino del comandante Jesús Velasco Zuazola, para dar lecciones sobre derechos humanos y la misma que prestó el año pasado a Sare sus instalaciones para organizar un seminario sobre el sufrimiento de los familiares de los presos.

Volviendo a la actualidad, en el ámbito de la endogamia y la visión aldeana, no puedo dejar de comentar la ceremonia de graduación celebrada el pasado 12 de junio en el estadio de San Mamés. EHU quería hacer algo «a lo grande» y convocó a cerca de sus 4.000 alumnos y sus familiares a una celebración singular. Un acto multitudinario en el que además de música, discursos y entrega de diplomas, la universidad hizo un regalo a cada uno de sus alumnos. Adivinen cuál fue el presente ¿La muceta de su carrera? ¿Un libro de historia? frío, frío ¡¡Una boina!! pero eso sí, cada alumno recibía la chapela con el color de su carrera. No me digan que este regalo no es la metáfora perfecta de en qué ha convertido el nacionalismo lo que debiera ser, citando a Unamuno, el templo de la inteligencia.

La penúltima actuación tiene que ver con la puntuación otorgada en el examen de vascuence en la prueba de acceso a la universidad (PAU) a los alumnos de algunos colegios de Vizcaya y Álava. Varios de ellos matriculados en centros privados concertados que todavía ofertan el modelo A –todas las asignaturas en castellano salvo la de lengua vasca-, han obtenido ¿casualmente? un cero o notas inferior al dos en la prueba de lengua vasca, entre los primeros son 60 los afectados y 40 entre los segundos, cifras absolutamente anormales. Cuando escribo estas líneas han aparecido casos similares en un colegio concertado de Vitoria, que también oferta este modelo, y son ya 1.800 las reclamaciones presentadas por la prueba de vascuence. A la preocupación e indignación de alumnos y padres, que ven peligrar el acceso a la carrera elegida, se une la sospecha de que estas calificaciones estén relacionadas con no ser colegios públicos que además se han atrevido a mantener el modelo A en vez de apostar por la inmersión lingüística, tan del gusto del nacionalismo y de la EHU.

No es de extrañar que con episodios como los relatados, la universidad pública vasca no se encuentre entre las diez primeras de España en ninguna de las clasificaciones más prestigiosas, como la elaborada por la Fundación Conocimiento y Desarrollo o la de Forbes. Lástima que el rector de esta universidad esté más preocupado, como hizo en febrero, por clausurar la actividad en el campus de Álava por una protesta de Vox ante las amenazas a políticos no nacionalistas, que por la decadencia de una institución que, colonizada por el separatismo, va cuesta abajo y sin frenos desde su fundación hace cuarenta y seis años.

  • Carlos de Urquijo fue delegado del gobierno en el País Vasco
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