Al margen de cualquier otra consideración, hay que reconocer que la ministra de Defensa fue la única del Gobierno que dijo la verdad sobre la información disponible antes de la invasión de Ceuta el 30 de julio. Todos los miembros del Gobierno mintieron, según es su costumbre. Lo que no se entiende es por qué Sánchez ha difundido unos documentos que prueban sus mentiras. Con toda probabilidad es porque le da igual que se sepa que miente.