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20 de julio de 2024

TribunaJosé Antonio García-Albi

Si usted se enfada, es que lo he dejado claro

La masa monetaria es la misma si el dinero está en manos del Gobierno o de los ciudadanos; pero el Gobierno gasta y nosotros ahorramos. ¿Puede el gobierno bajar los impuestos actuales y bonificar fiscalmente el ahorro? Sí

Actualizada 07:49

Mi principal objetivo al escribir este artículo es redactarlo con la mayor sencillez y claridad de la que sea capaz. No es tanto ni el estilo, ni la explicación técnica, si no que al final usted se pueda enfadar con toda la razón y con algunas ideas claras.

Es un hecho contrastado que cuando se produce un fenómeno inflacionista los gobiernos señalan siempre a causas ajenas y externas a ellos; que si una guerra, una sequía; pamplinas. Hay que explicar que en nuestros días la inflación existe por causa de los gobiernos. En nuestro caso, por nuestro gobierno nacional y por los distintos estamentos europeos que constituyen nuestro sobre gobierno.

Lo primero es comprender cuál es el valor de nuestro dinero. Desde que se abandonaron los patrones oro y dólar, el valor de las monedas es el que represente su PIB. Es decir, los bienes y servicios producidos multiplicados por el precio de los mismos y dividido entre el número de unidades monetarias emitidas. Si los gobernantes le dan a la maquinita de hacer pasta, cada unidad monetaria, al haber muchas para un mismo PIB, valdrá menos.

Llevamos años en los que el BCE pone mucho dinero en circulación a cambio de instrumentos de deuda pública y privada; una enorme masa monetaria que es la gasolina. Una disparatada y absurda política energética ha generado escasez de dichos productos; es la cerilla. Pueden mirar para otro lado, pero hasta ahora sólo hemos visto actos de nuestros dirigentes políticos.

Si a la hora de analizar las causas ellos silban con las manos en los bolsillos, cuando toca hacer algo para corregir la situación hacen, de nuevo, el egipcio. Pero un egipcio sentadazo y mirando plácidamente el caudal del Nilo mientras se empobrece y sufre la gente, en especial los menos favorecidos. Llevan a cabo la política más anti social que existe.

Como decía una parte de la ecuación se ven condicionada por la escasez de productos y por ende de sus precios; en nuestro caso la energía que contagia a otros y los productos agrarios y ganaderos. En estos casos los gobiernos pueden hacer varias cosas. Comenzar a corregir el suicida modelo energético y el absurdo marco normativo agropecuario, que generan escasez. También podrían no intervenir y liberalizar los mercados para hacerlos más competitivos. Un efecto inmediato sobre los precios se haría evidente con la decisión de eliminar o reducir los impuestos indirectos que gravan los productos energéticos, así como todos aquellos cuyo hecho imponible es abstruso y abusivo como lo relativo al clima, las emisiones etc. ¿Pueden los gobiernos hacer todo eso? Sí pueden.

Me voy a referir a la otra parte de la ecuación; a la masa monetaria. La herramienta más eficiente para luchar contra un proceso inflacionista es la reducción de la moneda en circulación. El Banco Central Europeo, que no es un organismo independiente como la Reserva Federal, se centra en subir los tipos de interés con la intención de que la población coloque el dinero en depósitos o similares a plazos largos de forma y manera que dejen de ser liquidez.

Ocurren varias cosas. Primero ante una expectativa de subidas de tipos, no vas a invertir dinero a largo plazo si el mes que viene lo podrás hacer con una rentabilidad superior. Por ello, medidas que se basan exclusivamente en los tipos pueden crean estancamiento y no ser eficaces para controlar los precios. Además se produce la paradoja de que el BCE sigue creando moneda para comprar deuda pública de países como el nuestro y la UE inyectando liquidez destinada a siniestros proyectos renovables. Disminuir la masa monetaria es el único arma eficaz contra el proceso que nos ocupa. ¿Podrían el BCE y la UE, además de subir los tipos, no seguir aumentando el dinero en circulación comprando deuda pública? Sí, podrían.

Hay dos medidas complementarias y muy útiles a la hora de reducir la liquidez del sistema. Si se trata de reconvertir activos líquidos en otros de largo plazo, no hace falta ser Merlín para deducir que incentivar ese tipo de ahorro sería algo imprescindible. ¿Cómo se incentiva? Fiscalmente. Hemos visto cómo su voracidad ha ido eliminando los beneficios fiscales de los fondos de pensiones hasta hacerlos inútiles. Ya nadie hace aportaciones a los mismos. Pues bien, implementar beneficios fiscales a instrumentos de ahorro a largo plazo es una medida imprescindible para reducir la liquidez del sistema.

Para que se lleve a cabo ese ahorro es necesario tener capacidad de hacerlo. Por ello se tienen que bajar los actuales impuestos expropiatorios para aumentar la renta disponible de los ciudadanos y empresas. O sea incrementar la capacidad de ahorro, e incentivar el mismo con ventajas fiscales es imprescindible para vencer al actual proceso inflacionista. La masa monetaria es la misma si el dinero está en manos del Gobierno o de los ciudadanos; pero el Gobierno gasta y nosotros ahorramos. ¿Puede el gobierno bajar los impuestos actuales y bonificar fiscalmente el ahorro? Sí, puede.

Además dado que el ahorro es el consumo y la inversión futura, los fabricantes de bienes y servicios irán teniendo razones para ir incrementando su producción paulatinamente contribuyendo a ir reduciendo escasez.

Si el Gobierno y el supragobierno pueden hacer todas las cosas que hemos ido mencionando ¿por qué no lo hacen? Porque no les da la gana y porque querer tener todo el dinero, para que no lo tenga el ciudadano, es algo inherente al socialismo.

Si en estos momentos tiene usted un cabreo monumental, es que he conseguido explicarme con claridad. Gracias.

  • José Antonio García-Albi Gil de Biedma es empresario
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