Carta a un socialista desconocido
Desde junio de 2018 los españoles venimos padeciendo estos desnortados gobiernos, fabricados a golpe de conveniencias personales y partidistas, y no por imperativos de la razón y del interés general, pretendiéndose tapar la deficiente gestión con una supuesta y cacareada buena marcha de la economía
Desconozco si reconoces conmigo que desde la moción de censura (hace nada menos que ocho años) la paz civil de los españoles se ha alterado inquietantemente y el juego político practicado por el secretario general de tu partido provoca serios problemas al necesario entendimiento ciudadano. El anuncio del alzamiento de un muro político –y su implementación–, que margina a la mitad de los españoles, no fue una buena tarjeta de presentación para un Gobierno cuyo deber es trabajar por y para todos los españoles. O sea, lo normal en un Estado democrático.
Tampoco fue un buen síntoma inicial que el triunfador de la moción se empeñara en formar Gobierno de manera forzada, contra viento y marea, sin haber ganado las elecciones generales. Para ello se alejó del tradicional espacio natural del PSOE del centro-izquierda socialdemócrata y, contrariamente, se alió con podemitas, secesionistas, golpistas y herederos del terrorismo vasco. Todo le valió al «puto amo» (perdón por el exabrupto, proferido por un ministro del Gobierno de España a su jefe) con tal de encabezar el Ejecutivo y satisfacer así su insaciable apetencia de poder, de lo que estamos bien enterados los españoles.
El desembarco en la Moncloa en compañía de socios y apoyos tan singulares provocó lo que algunos intuimos: un ‘vía crucis’ de anormalidad política permanente al dar a luz un «engendro de Gobierno» (J. J. Jiménez Sánchez), es decir, una criatura política deforme, mal concebida, y extraña a los cánones políticos de las democracias occidentales. Lógicamente, de aquellos malos cimientos (los compañeros que eligió) vienen los vaivenes, tensiones, disparates y fracasos políticos protagonizados por los Gobiernos sanchistas.
Desde junio de 2018 los españoles venimos padeciendo estos desnortados gobiernos, fabricados a golpe de conveniencias personales y partidistas, y no por imperativos de la razón y del interés general, pretendiéndose tapar la deficiente gestión con una supuesta y cacareada buena marcha de la economía. Pero no todo es economía.
Las legislaturas de Pedro Sánchez, estimado amigo, están preñadas de innumerables sobresaltos: agresiones al Estado de derecho, sucesión de errores y escándalos, un desprestigio de la democracia y de la autoridad, y un indiscutible debilitamiento del Estado, alcanzando cotas que nunca creímos conocer. Empero, no es todo. Quedaba el capítulo de la corrupción, del saqueo de las arcas públicas, de las prostitutas pagadas con dinero público; de dos secretarios de organización encausados; de una Ley de odio, como es la sedicente de Memoria Democrática (2022), vuelta de tuerca de la inicua ley zapaterista (2007); nos quedaba la ruptura del principio de igualdad de los españoles mediante una Ley de «autoamnistía» (2024) que un gran maestro penalista, Gimbernat Ordeig, califica acertadamente de antieuropea, fraudulenta e hipócrita; quedaba ver a los diputados de EH Bildu, vuestros socios, como representantes del pueblo español (66.1 CE), ‘blanqueados’ sin haber pedido perdón a ese mismo pueblo por los centenares de asesinados y heridos, individuos en los que inmoralmente se apoya tu jefe de filas para seguir sentado en el sillón presidencial; teníamos que ver cómo un Gobierno alardea de cumplir sus deberes constitucionales y legales y, sin embargo, prescinde del preceptivo (134.3 CE) proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado.
Por tanto, el Gobierno se sitúa en la más pura excepcionalidad fiscal y financiera, haciendo de su capa un sayo con las cuentas públicas de todos los españoles, vía impuestos… ¿Qué empresa del sector privado podría funcionar así? Quedaba por mostrar, sin embargo, ante los ojos de los españoles, el grandioso espectáculo de la presunta corrupción protagonizada por el «faro moral y político del socialismo español» contemporáneo, el expresidente socialista ZP.
Tengo para mí que tu sensible conciencia socialista, transida de una importante inquietud social, atenta al respeto de la ley democrática y la ética pública, estará diciéndote «hasta aquí hemos llegado», que los socialistas honrados y bienintencionados (que los hay) discrepantes de la era sanchista, disconformes de un modo engolado y tendencioso de hacer política, siempre hermético, duro y moviéndose extramuros de la Constitución, tenéis que poner fin al mandato de este hombre desde vuestro mismo partido, o dejar de votarle, y enderezar así la trayectoria de la nave que, peligrosamente, enfila el acantilado, rumbo a todas luces pernicioso.
Que desde vuestro mismo partido censuréis y, en su caso, destituyáis al secretario general por las graves y numerosas razones expuestas –y otras que han quedado en el tintero–, os evitaría sufrir un más que previsible descalabro electoral. Pero también eludiríais el palpable riesgo de que vuestra organización inicie un declive similar al sufrido por los partidos socialistas italiano (Craxi, Chiesa, Amato) y el francés (Hollande, Hidalgo, Faure), hoy casi desaparecidos. En fin, apreciado compatriota socialista, debéis actuar. Estáis a tiempo.
- José Torné-Dombidau y Jiménez es profesor titular de Derecho Administrativo y presidente del Foro para la Concordia Civil