La guerra que Franco nunca silenció: Ifni-Sáhara 1957-1958
Los principales periódicos del momento contaron con enviados especiales y corresponsales, tanto nacionales como internacionales, que informaban directamente desde el terreno sobre el devenir de los combates
El 7 de abril de 1956, España reconoció la independencia de Marruecos, iniciando un complejo proceso de reorganización de sus posiciones en el África Occidental. Dos años después, en virtud de los acuerdos internacionales derivados del Tratado hispano-francés de 1912, el Gobierno español transfirió la Zona Sur del Protectorado (región de Tarfaya, Cabo Juby o Villa Bens) al Estado marroquí. Paradójicamente, se trataba de un territorio genuinamente saharaui donde los sultanes jamás habían ejercido una autoridad efectiva. Esta realidad histórica está plenamente respaldada por los antiguos tratados de 1767 y 1799, en los que los propios mandatarios marroquíes reconocían que su dominio no se extendía más allá del río Nun. La entrega definitiva de este territorio se materializó tras la Conferencia de Cintra celebrada el 1 de abril de 1958, que reunió a los ministros de Asuntos Exteriores Castiella y Balafrej.
Sin embargo, el camino hacia esta transición estuvo marcado por las armas. Entre 1957 y 1958, el ÁOE se convirtió en el escenario de un violento conflicto provocado por el Frente de Liberación del Sáhara, movimiento armado integrado por nacionalistas ifneños, marroquíes y saharauis que contaba con el respaldo de Rabat y del príncipe heredero Muley Hassan. Tras meses de sabotajes, el 23 de noviembre de 1957 estalló un levantamiento simultáneo en las zonas de Ifni, Tarfaya y el Sáhara. Tras el trágico combate de Edchera, finalmente la operación conjunta hispano-francesa «Teide-Écouvillon» logró pacificar la zona en marzo de 1958, dejando un balance para las tropas españolas de 198 muertos, 574 heridos y 80 desaparecidos.
El mito de la «guerra silenciada»: la verdad de los archivos
Durante décadas, una corriente historiográfica y periodística dominante ha calificado este episodio como una «guerra ignorada» o censurada deliberadamente por el régimen de Franco. Autores de renombre han sostenido firmemente que el conflicto se escondió de la opinión pública. Por ejemplo, la historiadora Silvia Ángel Santano afirma en su tesis doctoral sobre la defensa de Ifni que la contienda fue «negada y ocultada a la opinión pública española de la época». En la misma línea, el periodista Jesús Torbado llegó a escribir en el diario El Mundo que «la censura de noticias fue tan dura, perfecta y rigurosa» que se llegó a borrar del escenario de la memoria colectiva, mientras que Joan Pastrana refrendó desde las páginas de La Vanguardia que el gobierno franquista tapó la que sería la última guerra internacional de España.
Sin embargo, el análisis riguroso de las fuentes primarias desmiente de forma categórica esta tesis de silencio institucional. Lejos de la invisibilidad, la guerra de Ifni-Sáhara tuvo una notable repercusión en la sociedad española de la época a través de canales oficiales, políticos y mediáticos:
• Prensa escrita y corresponsales: Los principales periódicos del momento contaron con enviados especiales y corresponsales, tanto nacionales como internacionales, que informaban directamente desde el terreno sobre el devenir de los combates. Estos profesionales publicaron crónicas detalladas y fotografías explícitas de los soldados heridos evacuados en los hospitales, un hecho documentado visualmente por el periodista y especialista Antonio Herrero Andreu.
• El Noticiario Oficial (NO-DO): El principal instrumento audiovisual de propaganda del régimen no echó tierra sobre el asunto. Entre marzo de 1957 y noviembre de 1958, el NO-DO dedicó más de un 15 % de su tiempo a difundir noticias e imágenes relacionadas con la evolución del conflicto.
• Transparencia en las Cortes: El devenir de la guerra no se gestionó exclusivamente a puerta cerrada. Según recoge el diario de sesiones de las Cortes Españolas del 21 de diciembre de 1957, el entonces ministro del Ejército compareció públicamente ante los procuradores para detallar la situación militar en el frente africano.
La provincialización y la «trampa» del armamento americano.
La respuesta política de Madrid se tradujo en una audaz y anacrónica maniobra. Mediante el Decreto de 10 de enero de 1958, el Gobierno aceleró la transformación del ÁOE en dos provincias: Ifni y Sáhara. Esta provincialización buscaba alargar la permanencia de España en la zona. Se pretendía alejar al Sáhara de la órbita soviética, proteger los intereses de España y trasladar al pueblo saharaui los adelantos propios de la época, incidiendo en su formación de cara a un futuro independiente.
Esta reconfiguración escondía, además, una motivación militar. En un informe confidencial remitido a Franco en mayo de 1967, el propio ministro del Ejército explicaba parte de la utilidad de este cambio. El material militar adquirido a través de los Planes de Ayuda Americana tenía limitado su uso en conflictos coloniales. Al convertir el Sáhara e Ifni en provincias, el régimen esquivaba esa hipoteca, permitiendo el empleo del armamento estadounidense en la zona en caso de agresión.
Quienes vinculan la permanencia de España a la explotación económica olvidan que la rentabilidad de los fosfatos era muy incierta. Las investigaciones mineras se suspendieron en 1956 y no se reanudaron hasta 1961. A eso se suma el fracaso de los hidrocarburos, que provocó la marcha de las empresas en 1962. Además, si esta fuera la principal causa, ¿por qué se procedió también a la provincialización de Ifni si no ofrecía ningún tipo de recurso a explotar?
Para concluir, se debe incidir en la necesidad de realizar una revisión crítica, rigurosa y fundamentada sobre aquellos textos que han interpretado la guerra de Ifni-Sáhara como un conflicto deliberadamente silenciado y ocultado por el régimen franquista. Nada más lejos de la realidad.
- Gemma Esteban Dorronzoro es doctora en Historia Contemporánea por la UCM