En las islas de las Especias
Con respecto a otros países del Asean, Indonesia va a la zaga: un 80 % de la población no llega a la educación superior. Es un gran productor de petróleo y materias primas (5º productor mundial de carbón), y tiene un gran sector turístico, ejemplificado en Bali, Lombok, o la Isla de Flores
He viajado a Indonesia, haciendo escala en Dubái, en plena guerra entre Irán y los Estados Unidos, con la preocupación de que el tráfico aéreo estuviera afectado. Lo cierto es que todo parecía normal en el estrecho de Ormuz, con el contraste profundo entre los cielos azules y el ocre de las arenas del desierto. Ya nadie se acuerda de que en Ormuz los portugueses tuvieron una base sólida que enlazaba el «imperio da India» con sus factorías en África.
Regreso este mes de mayo a las islas de las Especias. Aquel sueño renacentista que encandiló primero a portugueses y españoles y luego a holandeses y británicos. En la actualidad nadie ha oído hablar de Tidore o Ternate, y mucho menos, de la Casa de la Especiería que intentó montar el emperador Carlos en La Coruña.
El vuelo entre Surabaya, en el extremo oriental de Java y Ambon, en Molucas, dura más de 3 horas y media, lo que da una idea de la enorme extensión de Indonesia (5.000 km de longitud, y 285 millones de habitantes). En el avión sólo locales, porque las Molucas no son hoy objeto de gran atención turística. Es mi segundo viaje a Ambon, a donde viajé a Banda, hace 30 años, con un CN325 de CASA, resultado de la cooperación con Indonesia en los 70 y 80, en la que destacó el ministro, luego presidente, Yusuf Habibie.
En las Molucas, los navegantes buscaban productos como pimienta, clavo, nuez moscada, macis, y canela en los que Europa estaba muy interesada tras la caída de Constantinopla. Ambon, no deja de ser hoy una discreta capital de provincias, y al norte, en Hitu queda un restaurado fuerte holandés (uno de tantos, repartidos entre la geografía de Molucas). Estas ruinas de fuertes, antes portugueses, a veces españoles, son reflejo de la pugna que se desarrolló entre los siglos XVI y XVII.
¿Cómo es la Indonesia actual? Un estado archipielágico, con más de 15.000 islas, que, sin embargo, tiene una estructura unitaria. En la guerra de la independencia (1945-1949), la tentación holandesa era, por el contrario, la formación de tres o cuatro estados menores y sin incluir Nueva Guinea occidental. Lo cierto es, que se impusieron las tesis de Sukarno y Hatta, y a pesar de los acuerdos de Renville, en 1948 el Estado nació centralista y con un nombre nuevo, Indonesia.
Y adoptó, con respecto a las señas de identidad, la pankasila (caben todas las religiones, como el islam, cristianos, hindúes, sijs, aunque el 87 % de la población se confiesa musulmana). En Java, cada vez, es más evidente el velo femenino y, por supuesto, todas la ciudades se despiertan con el canto de los muyahidines.
Tras la independencia, el personaje dominante fue Sukarno (1949-1964) luego desplazado por el general Suharto (1965-1990), tras el abortado golpe comunista. Con sucesivos presidentes democráticos, como el actual, del general Pravobo Subianto, exsuegro de Suharto. Y existe la costumbre, en Indonesia, de que los candidatos derrotados se incorporen al gobierno.
La organización regional, que aúna estos países, es Asean, que reunió en el 67 a cinco estados iniciales (Indonesia, Filipinas, Singapur, Malasia y Tailandia) aunque en la actualidad cuenta con doce países y 700 millones de habitantes. Como escribe Gita Wirjawan en su notable publicación What it takes, se trata de una región que, históricamente, ha tenido muchos menos conflictos que Oriente Medio o Europa. Ideas de su esplendor son el Borobudur de Yogyakarta (del siglo IX, el mayor templo budista del planeta) o Angkor Wat, hindú, en Camboya.
Indonesia es un país de gran presente, de lo que dan testimonio los innumerables rascacielos en la capital, Yakarta, (que reúne a 41 millones de habitantes con sus ciudades limítrofes). Con respecto a otros países del Asean, Indonesia va a la zaga: un 80 % de la población no llega a la educación superior. Es un gran productor de petróleo y materias primas (5º productor mundial de carbón), y tiene un gran sector turístico, ejemplificado en Bali, Lombok, o la Isla de Flores. Es un potente miembro del Sur Global, ahora miembro de Brics, destinado, como quería Sukarno a ser «un jugador importante en el ajedrez mundial».
¿Cuáles son los obstáculos para conseguir ese objetivo? Gita Wirjawan cita la baja inversión en educación, insuficientes infraestructuras (aunque el estado de las vías ferroviarias, carreteras, aeropuertos y la calidad de sus compañías aéreas me ha impresionado), falta de líderes y de grandes capitanes de industria e insuficiente competencia. Indonesia progresa a pesar de la corrupción. Y debe aspirar a más, en línea con lo escribió Lee Kuan Yew (primer ministro de Singapur durante muchos años y artífice de su progreso): «una sociedad debe buscar un equilibrio entre la excelencia y animar a la gente común a mejorar».
- Gonzalo Ortiz es embajador de España