18 de octubre de 2021

Manuel Perucho y el religioso Víctor Herrero en Valladolid

Manuel Perucho y el franciscano Víctor Herrero en ValladolidACdP

Una alternativa católica desde Valladolid a la «colonización de las conciencias»

Juan Manuel de Prada, Víctor Herrero o Alberto Bárcena participaron en las V Jornadas Católicos y Vida Pública de la ACdP en la capital vallisoletana

Las V Jornadas Católicos y Vida Pública de Valladolid, organizadas por la Asociación Católica de Propagandistas (ACdP) y la Fundación Universitaria San Pablo CEU han citado este pasado fin de semana a distintas personalidades del mundo de la cultura, la educación, para reflexionar sobre la Corrección política vs. la verdad. Una decena de ponentes abordó entre este fin de semana en el museo Patio Herreriano las causas y efectos de la cultura de lo políticamente correcto en la sociedad. 
La respuesta cristiana a la corrección política la aportó jornadas el filólogo y fraile franciscano Víctor Herrero, doctor en Sagradas Escrituras por la Universidad Pontificia de Comillas. Frente a la manipulación del lenguaje, tema crucial en el evento, el sacerdote propuso «acariciar las palabras» y, desde ahí, desarrollar «una resistencia íntima y un empeño quijotesco para no comulgar con ruedas de molino».
Víctor Herrero a lo largo de su ponencia

Víctor Herrero a lo largo de su ponenciaACdP

El fraile se sumergió en las lenguas del Evangelio para responder a la segunda mitad del título de las jornadas: ¿qué es la verdad? «La verdad cristiana consiste en Cristo; esto es así tanto hoy en Valladolid como en el Asia Menor del siglo I», respondió Herrero. Excavando en el hebreo, el griego y el latín –«lenguas eternamente vivas», dijo–, Herrero defendió en su ponencia la unión entre lo verdadero, lo bello y lo bueno, y se centró en la declaración de Jesús de Nazaret: «Yo soy el camino, la verdad y la vida».
«Para llegar a la verdad hay que ser discípulo de Cristo, viviendo la vida como él la vivió, aunque lleve a la Cruz, al Gólgota, y descubriendo en la realidad –en el pájaro, en el lirio– la presencia del Creador», desarrolló. Herrero canalizó también a san Francisco de Asís, de quien rescató la concepción de la verdad como algo «pobre, fraterno y alegre».
Juan Manuel de Prada

Juan Manuel de PradaEl escritor Juan Manuel de Prada durante su intervención en las Jornadas de Valladolid

Una «antropología destructiva»

«Cuando un ministro dice «todas, todos y todes», tendemos a descojonarnos», apuntaba divertido el escritor Juan Manuel de Prada, e inmediatamente después se ponía serio: «Pero a través de estas contorsiones grotescas del lenguaje se introduce en nuestros cerebros una visión antropológica destructiva», lamentaba el literato durante una ponencia este sábado en Valladolid.
Durante su intervención, De Prada apuntó que para él, lo políticamente correcto en la sociedad actual, es «una nueva forma de colonización de las conciencias».

No se trata de abrir o no la catedral a C. Tangana sino de crear nuevas vías de expresión cultural que seduzcan tanto a C. Tangana que este quiera hacerlas propiasJuan Manuel de Prada

El autor de La tempestad o Cartas del sobrino a su diablo defendió, en la línea del resto de ponentes, que los católicos tienen el deber de no aceptar eufemismos como «muerte digna» o «interrupción del embarazo». «Es muy importante que no asumamos el lenguaje que trata de destruirnos», apuntó, e insistió en la necesidad de crear cultura católica que sea «poderosamente atractiva para el mundo».
«No se trata de abrir o no la catedral a C. Tangana –añadió, en referencia al debate provocado por el videoclip del último single del artista madrileño, Ateo–, sino de crear nuevas vías de expresión cultural que seduzcan tanto a C. Tangana que este quiera hacerlas propias». De Prada desautorizó también a los cristianos que quieren retirarse «a un gueto», e insistió en que el deber de los católicos es «estar en el mundo, sin ser del mundo».
El profesor e historiador del CEU, Alberto Bárcena, haciendo un repaso histórico de la corrección política

El profesor e historiador del CEU, Alberto Bárcena, haciendo un repaso histórico de la corrección políticaACdP

Corrección política: de la escuela de Frankfurt a la ONU

«Cuando enseño Doctrina Social de la Iglesia, mis alumnos me dicen: '¿Pero esto va totalmente en contra de la ley, verdad?'». El historiador y profesor de la Universidad CEU San Pablo, Alberto Bárcena, destacaba la anécdota en la ponencia de inauguración de estas jornadas.  En ella defendió que  a «los cristianos no nos queda otra que mantenernos firmes, no podemos entrar por ciertos aros», en referencia a temas fundamentales como la defensa de la vida.
Bárcena insistió a su vez en la resistencia que deben ofrecer los católicos frente a la «dictadura de lo políticamente correcto», un fenómeno que, según detalló, hunde sus raíces en el luteranismo. Desde ahí, el profesor trazó un recorrido histórico de la corrección política, pasando por la Revolución Francesa, la masonería o las diversas cumbres de la ONU en las que se buscaba explícitamente imponer una nueva agenda social en áreas como la familia, la sexualidad o el aborto.
El experto destacó la influencia de los filósofos de la escuela de Frankfurt en la ideología dominante hoy en día –«parten de la premisa de que el hombre está colonizado por las instituciones, por el Estado, la Iglesia o la familia, y que ha de ser liberado», apuntaba el historiador–y lamentó los avances revolucionarios en los 70. «En aquel momento la corrección política dejó de tener un cariz positivo y se destapó como lo que es: una mordaza», criticó Bárcena.
Mesa redonda sobra la corrección política, abordada desde distintos ámbitos

Mesa redonda sobra la corrección política, abordada desde distintos ámbitosACdP

Un ataque a la familia numerosa

Durante la mesa redonda que siguió a la intervención del profesor Bárcena, la directora del Instituto CEU de Estudios de la Familia, Carmen Fernández de la Cigoña, criticó el uso como «arma arrojadiza» de la corrección política, y advirtió sobre el riesgo que esta tiene en casos concretos como la futura Ley de Diversidad Familiar, que supone un ataque a la familia numerosa en España.
«Chesterton decía que quien ataca a la familia no sabe lo que hace, pero yo creo que es al contrario: los ataques son precisamente porque saben la importancia que tiene la familia», apuntaba. Junto a ella, la ex procuradora de las Cortes de Castilla y León, Ángeles Porres,  coincidió en que «hace tiempo que la corrección política se nos ha ido de las manos, y nos está haciendo dar pasos atrás». 
La última de las intervenciones de las jornadas quiso pasar del razonamiento teórico a un testimonio que fuera directo al corazón, según apuntó el Secretario del Centro de Valladolid de la ACdP, Gonzalo Fernández Escribano. De ello se encargó el abogado catalán Ignacio Sánchez Meya, quien relató su experiencia de conversión interior y su apostolado llevando el mensaje de Jesucristo a las prostitutas de Barcelona. «Es una lucha contra la esclavitud», aseguraba, y detalló que en los años que lleva realizando esta tarea han sido 15 las personas que han abandonado la calle.