29 de enero de 2023

Juan Pablo II en España

Juan Pablo II en EspañaEFE

Juan Pablo II: el santo viajero que llevó el eco del Concilio Vaticano II a todos los rincones del mundo

En el día que empezó su pontificado, uno de los más largos en la historia de la Iglesia, recordamos su historia personal, algunos de sus discursos más reproducidos y su paso por España en imágenes

Karol Józef Wojtyla nació en Wadowice, Polonia, el 18 de mayo de 1920. Fue el menor de los tres hijos de Karol Woytila y Emilia Kaeczorawska. Fue bautizado el 20 de junio de 1920; a los nueve años hizo la primera Comunión y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia para estudiar filología polaca ya que tenía un gran interés por la literatura y la lengua de su país.
Sin embargo, un año más tarde, las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad por lo que el joven Karol se vio obligado a trabajar en una cantera y luego en la fábrica química Solvay para poder subsistir y evitar la deportación a Alemania. Al tiempo que trabajaba en la fábrica, se unió al Teatro Rapsódico, una compañía de teatro católica que luchaba por defender Polonia de la ocupación nazi. De esta experiencia tomaría la preocupación por transmitir la verdad.
A los 22 años, sintiéndose llamado al sacerdocio, asistió a los cursos de formación del seminario mayor clandestino de Cracovia dirigido por el arzobispo Adam Stefan Sapieha. Después de la guerra, el seminario mayor de Cracovia volvió a abrir sus puertas y Karol pudo continuar sus estudios allí y en la facultad de Teología de la Universidad de Jagellónica hasta su ordenación sacerdotal el 1 de noviembre de 1946 en Cracovia.
Foto de  Karol Józef Wojtyła antes de su vida religiosa

Foto de Karol Józef Wojtyła antes de su vida religiosaTVP

Más adelante, fue enviado a Roma por el cardenal Sapieha y allí obtuvo el doctorado en teología con su tesis sobre el tema de la fe en las obras de san Juan de la Cruz. Durante este periodo ejerció el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda. Dos años más tarde, en 1948, regresa a Polonia. Fue capellán de los universitarios hasta 1951 cuando reanudó sus estudios en teología y filosofía. En estos años que pasó en la universidad se dio cuenta de lo importante que era esta etapa para la maduración de la fe en las personas. Y tiempo después pasó a ser profesor de Teología Moral y Ética en el seminario donde estudió y en la Facultad de Teología de Lublín.

De Karol Wojtyla a Juan Pablo II

Con 38 años fue nombrado Obispo Auxiliar de Cracovia y recibió la ordenación episcopal en septiembre de 1958. En 1964 fue designado arzobispo de Cracovia y 3 años después cardenal participando en el Concilio Vaticano II y en 5 asambleas del Sínodo de los Obispos.
El 16 de octubre de 1978, los cardenales reunidos en Cónclave, le eligieron Papa, tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó su ministerio. Durante su pontificado realizó 146 visitas pastorales nacionales y 104 viajes apostólicos por el mundo y adquirió el apodo del «Papa peregrino».
Fumata blanca que anunciaba el segundo pontificado más largo de la historia: 26 años, 5 meses y 18 días

Fumata blanca que anunciaba el segundo pontificado más largo de la historia: 26 años, 5 meses y 18 díasEFE

«El futuro os pertenece»

Si hay algo que marcó su pontificado fue el intermitente ambiente bélico generando el miedo a una posible tercera guerra mundial, sobre todo durante la Guerra Fría que separó al mundo en dos polos opuestos: el capitalismo y el comunismo. Con todo esto, la Santa Sede se dio cuenta de la necesidad de intervenir en el mundo para impulsar la paz entre las naciones. Juan Pablo II desde un primer momento había expresado su interés por participar en las relaciones internacionales desde el respeto, la neutralidad y el diálogo.
El primer paso hacia que dio fue volver su país natal en 1979 y dirigiéndose a los polacos les dijo «vosotros sois católicos. Vosotros sois polacos. Vosotros sois jóvenes. El futuro os pertenece». Esto fue determinante para Polonia que, tras la visita del Papa, empezó un movimiento sindical católico para combatir el comunismo llamado Solidaridad. Un año después de su visita, comenzaron las revueltas y las huelgas y pronto este sindicato se convertiría en un partido político que tomó el control del gobierno polaco.
A principios de la década de los 80, La Unión Soviética se fue debilitando y con la victoria de la democracia en Polonia, otros países de Europa del Este, siguiendo el ejemplo del país de origen de Juan Pablo II, comenzaron a levantarse. 
Juan Pablo II con el presidente estadounidense Ronald Reagan

Juan Pablo II con el presidente estadounidense Ronald ReaganEFE

Los jóvenes y el futuro de la Iglesia

Tal y como recoge Vatican News,  el 22 de octubre de 1981, unos meses antes del atentado en la Plaza de San Pedro, Juan Pablo II celebró una misa para los estudiantes del Pontificio Seminario Mayor Romano. «Eres la niña de mis ojos y la esperanza de la Iglesia de Roma». «Hay comunidades cristianas –añadió Wojtyla– capaces de madurar en sus propias entrañas a quienes un día, revestidos del carácter de sacerdote, continuarán la obra de Cristo entre ellas». «Es un signo de que las familias ricas en virtudes y en espíritu de sacrificio han merecido la gracia de entregar a sus hijos a la Iglesia; es una prueba de que el mundo moderno, a pesar de las sombras que a veces lo nublan, es rico en esperanza y certeza, porque puede contar con jóvenes valientes dispuestos a dar la vida por su redención»
El 22 de octubre de 1986, en la Audiencia General, el Papa Wojtyła recordó el próximo encuentro, que se celebraría el 27 de octubre en Asís, con representantes de otras Iglesias y comunidades cristianas y de otras religiones del mundo con el fin de rezar por la paz. «Las religiones del mundo, a pesar de las diferencias fundamentales que las separan, están todas llamadas a dar su contribución al nacimiento de un mundo más humano, más justo, más fraterno».
El pontífice Juan Pablo II aclamado en su itinerario entre el aeropuerto de Barajas a la plaza de Gregorio Marañón por decenas de miles de personas

El pontífice Juan Pablo II aclamado en su itinerario entre el aeropuerto de Barajas a la plaza de Gregorio Marañón por decenas de miles de personasEFE

Con la mirada puesta en María

El 22 de octubre de 1989 fue un domingo y se celebró la Jornada Mundial de las Misiones. En el Ángelus, Juan Pablo II –que eligió las palabras Totus Tuus María como lema– pidió una oración al Señor «por las vocaciones misioneras». «Y esta súplica confiada -añadió- la confiamos ahora a María, que fue la primera misionera, al haber dado al mundo a Jesús, nuestro Salvador. A ella encomendamos a todos los misioneros, que en este domingo sentimos cercanos con especial cariño y gratitud».
El 22 de octubre de 1990, el Pontífice recibió en audiencia a algunos peregrinos polacos en el 12º aniversario del inicio de su Pontificado. A ellos les renueva su exhortación: «¡No tengan miedo!». «Hoy, tantas veces –añade– el hombre no sabe lo que lleva dentro de sí, en el fondo de su alma, de su corazón. A menudo no está seguro del significado de su vida en esta tierra. Le invade la duda, que se convierte en desesperación. Permitan, pues... Les ruego, les imploro con humildad y confianza... que permitan que Cristo hable al hombre. Sólo él tiene palabras de vida, ¡sí! De la vida eterna».
El Sumo Pontífice, Juan Pablo II, en Sevilla

El Sumo Pontífice, Juan Pablo II, en SevillaEFE

La tensión por el «cuidado de la casa común» ya desde Juan Pablo II

Marcando una hoja de ruta que luego el Papa Francisco seguiría a través de la encíclica Laudato si´, la cuestión ecológica fue el tema central del discurso del Papa Juan Pablo II a los miembros del comité organizador del Premio Internacional del Medio Ambiente San Francisco el 22 de octubre de 1992. El hombre –dijo– se reconoce como colaborador de Dios en la obra de la creación cuando, abrazando la fe, se abre con humilde gratitud a la Fuente de la vida y asume una actitud de fraternidad responsable hacia las criaturas. La particular posición del hombre en el cosmos no debe, por tanto, llevarle ni a opciones de dominio despótico ni a formas de abdicación pasiva de su papel: su auténtica centralidad consiste más bien en un servicio autorizado al plan de Dios para el mundo, un plan que culmina en la redención del pecado y la muerte segunda».
Juan Pablo II en la consagración de la catedral de la Almudena en 1993

Juan Pablo II en la consagración de la catedral de la Almudena en 1993EFE

Jóvenes y evangelización

El Papa de los jóvenes, el impulsor de las Jornadas Mundiales de la Juventud, se dirigió el 22 de octubre de 1995 a algunos prelados de Brasil subrayando que «los jóvenes no sólo son evangelizados, sino que también son evangelizadores que dan a conocer el Evangelio a sus compañeros, incluso a los que se han alejado de la Iglesia y a los que aún no han escuchado la Buena Noticia». «Muchos jóvenes –añade– tienen un enorme potencial de generosidad, dedicación y compromiso y se sienten atraídos por formas de voluntariado, especialmente cuando se trata de servir a los necesitados».
En los últimos años de su pontificado, el 22 de octubre de 2003, en el día de un consistorio público ordinario para la creación de nuevos cardenales, Juan Pablo II arrancó su homilía diciendo: «Tú eres el Cristo, el hijo de Dios vivo». «En estos veinticinco años de mi Pontificado, ¡cuántas veces he repetido estas palabras! Los he hablado en las principales lenguas del mundo y en muchas partes de la tierra». «El Libro de los Hechos señala que, `mientras Pedro estaba en la cárcel, la Iglesia elevaba incesantemente una oración a Dios por él´ (Hechos 12:5). ¡Qué gran valor infunde el apoyo de la oración unánime del pueblo cristiano! Yo mismo –recuerda el Pontífice polaco–, pude experimentar su apoyo. Esta –añadió– es nuestra fuerza».
El Papa Juan Pablo II en su llegada al aeropuerto de Malabo, donde fue recibido por el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Ngema.

El Papa Juan Pablo II en su llegada al aeropuerto de Malabo, donde fue recibido por el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Ngema.EFE

El abrazo con Jesús en la Eucaristía

El 22 de octubre de 2004, Juan Pablo II recibió a los obispos de la Conferencia Episcopal de Angola y de Santo Tomé y Príncipe. «Al comienzo de un nuevo milenio –subrayó– nuestro compromiso episcopal, queridos hermanos, aparece caracterizado por nuevas urgencias, que requieren la dedicación concertada de todos los componentes del Pueblo de Dios. Ahora, en la tierra, no hay nada más eficaz que la Eucaristía para inducir a los cristianos a ser y sentirse como uno solo; no hay otro momento en el que se encuentren y se fundan unos con otros tan íntimamente como cuando se comunican con Jesús en la Eucaristía, que abraza y une a todos consigo. De este modo, se realiza en la tierra lo que ya sucede en el Cielo: Cristo une, a Él y a los demás, a todos los que viven en Él». 
El 2 de abril de 2005,  el cardenal Leonardo Sandri anunció el final de un pontificado y el comienzo de un legado que hoy descansa en los altares y en los corazones que se encontraron con su ímpetu, con su pasión, con su fervor apostólico: «A las 21.37 horas, nuestro amado Santo Padre Juan Pablo II regresó a la Casa del Padre».
San Juan Pablo II paseando por los lagos de Covadonga, en Asturias

San Juan Pablo II paseando por los lagos de Covadonga, en AsturiasEFE

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