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13 de junio de 2024

Montaje de Yolanda Díaz, Santiago Abascal, Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo

Montaje de Yolanda Díaz, Santiago Abascal, Pedro Sánchez y Alberto Núñez FeijóoPaula Andrade

¿A quién debería votar un católico? Los partidos que apoyan a la Iglesia

La Iglesia recuerda la importancia de ejercer el voto responsablemente, sabiéndonos protagonistas activos en la construcción de una sociedad más justa y fraterna; una sociedad que no puede dejar fuera a nadie, según la ley de la Caridad

Ante las inminencia de las próximas elecciones generales en las que se elegirá al partido y al presidente que representará el deseo de los españoles, vuelve a rondar la pregunta necesaria a propósito de a quién debe o puede votar un cristiano en conciencia, después de ver las últimas legislaturas y los programas correspondientes de cada formación política.

En primer lugar, la Iglesia siempre recuerda la importancia de ejercer el voto responsablemente, sabiéndonos protagonistas activos en la construcción de una sociedad más justa y fraterna; una sociedad, en este sentido cristiana, no puede dejar fuera a nadie, de ahí su ideal de justicia y acogida fraterna, no solo desde las instituciones, sino desde la responsabilidad personal de cada cristiano para que esa justicia y esa fraternidad sean una realidad operativa.

Conscientes de que los católicos no deben quedarse al margen en la construcción de una España mejor, la Doctrina Social de la Iglesia puede orientar a católicos y no católicos para ayudar a generar esos «procesos sociales de fraternidad y de justicia para todos» en los que el Papa Francisco insiste en su encíclica Fratelli Tutti.

Votar responsablemente

El voto responsable implica, en primer lugar, recordar que hay bienes que son innegociables, «derechos fundamentales que preceden a cualquier sociedad porque manan de la dignidad otorgada a cada persona en cuanto creada por Dios» (Fratelli Tutti 124). En consecuencia, es necesario respetar:

  • El derecho inviolable a la vida humana, desde su concepción a su muerte natural.
  • El reconocimiento y la promoción de la familia fundada en el matrimonio natural (Cf. Concilio Vaticano II, Gaudium et spes, 48).
  • El derecho de los padres a educar a sus hijos.
  • La libertad religiosa, que implica tanto la protección frente a las ofensas de los sentimientos religiosos como la inmunidad de coacción en materia religiosa.
  • La defensa y la ayuda a los sectores más débiles de la sociedad; y la construcción de una vida social más justa y pacífica. Según el Papa Francisco, «para que una sociedad tenga futuro es necesario que haya asumido un sentido respeto hacia la verdad de la dignidad humana, a la que nos sometemos» (Fratelli Tutti, 207).

La política, un servicio

El voto responsable también implica reconocer la política como una vocación, «una de las formas más preciosas de la caridad porque busca el bien común» (Fratelli Tutti, 180), no como un instrumento para mezquindades inmediatistas, o generación de populismos que dividan a la sociedad.

La grandeza política, a juicio del Papa Francisco, «se muestra cuando, en momentos difíciles, se obra por grandes principios y pensando en el bien común a largo plazo», esto es: reconociendo a la política como verdadera vocación de servicio y que la mejor política es la que no se somete a otros intereses que no sean los de la paz, la amistad social y el bien de todos, especialmente los más vulnerables: niños, parados, enfermos, ancianos y personas migrantes que llegan a nuestro país, sin nada más que el deseo de llevar una vida mejor.

El cristiano, protagonista

El cristiano debe saberse protagonistas activo, y no mero espectador pasivo en la construcción de una sociedad más justa y fraterna. De ahí que el voto cristiano, antes de ser instrumentalizado para la fragmentación y la confrontación social, deba buscar la reconciliación, el diálogo y la fraternidad entre ciudadanos con diferentes visiones del ordenamiento social y religioso. Pero, además, es importante que el votante católico sepa que, antes y después de ejercer el voto, él es protagonista en la generación de iniciativas sociales que reflejen esa caridad de Cristo por todos los hermanos. En este sentido, la historia de la Iglesia es rica e ilustrativa en todo tipo de obras que han tratado de responder y hacer más humana la vida de otros hombres. Comedores sociales, ayuda a los desempleados, casas de formación y mil y una iniciativas caritativas dan fe de ese protagonismo voluntario de los cristianos en la vida pública y con cualquier gobierno.

En este sentido, la acción y el voto cristiano debe ayudar a la sociedad española partiendo del deseo del apóstol san Pablo, cuando le escribe a Timoteo «para que podamos llevar una vida tranquila y sosegada, con toda piedad y respeto». (1 Tim 2,2).

Ante estas indicaciones, la tentación del cristiano es pensar que no hay un partido político que responda a tales expectativas. Sin embargo, es necesario trascender dicha tentación, ya que no se trata, ni en política ni en ningún ámbito de la realidad, de encontrar un candidato o una formación pura que asegure en su totalidad, la consecución de una sociedad más perfecta. En la realidad, no hay hombres puros ni proyectos perfectos. De ahí, la importancia de la presencia activa de los ciudadanos a través de la denuncia, la implicación activa, la observación serena de la práctica política. Y siempre y en todo lugar, la práctica de la caridad fraterna en un mundo cada vez más polarizado.

Qué importancia dan los partidos políticos a la religión en España

En sus programas políticos de cara a las elecciones del próximo 23 de julio, los partidos ignoran de una manera u otra el hecho religioso. Algunos silencios son clamorosos, otros son esperados:
  • Llama especialmente la atención que la formación de Santiago Abascal, Vox, en su programa no haya ni una sola mención al catolicismo, más allá de la «protección de las tradiciones populares, eventos religiosos y festejos taurinos propios de la España rural, frente a los ataques del progresismo y el globalismo». Sobre la religión católica y su enseñanza, no encontramos mucho más. Vox elude a la Iglesia católica, a pesar de que su discurso ha tenido la intención de recoger la sensibilidad del católico. Otra alusión a la religión exige «a los responsables de la religión islámica en España su colaboración para la detención de radicales» y la aprobación de una «proposición no de Ley para la protección de los españoles frente al yihadismo y la creciente islamización de España».
  • En el programa de Sumar, de Yolanda Díaz, no se encuentra ni una sola alusión a la religión católica.
  • El PSOE afirma en su programa que «seguiremos trabajando con la Iglesia Católica en el marco del Acuerdo de Asuntos económicos, para avanzar en el compromiso asumido por la Iglesia de alcanzar por sí misma los recursos suficientes para la atención de sus necesidades». O que impulsarán «políticas en materia de diversidad religiosa y de conciencia que promuevan las condiciones para el ejercicio efectivo de la libertad religiosa en igualdad, para contribuir a la convivencia de una sociedad plural e inclusiva. No podemos dejar que el discurso del odio y la intolerancia gane terreno y, por eso, en la próxima legislatura los y las socialistas trabajaremos para que la sociedad no vea en el pluralismo religioso un problema».
  • El PP, por su parte, afirma que trabajarán «para garantizar el derecho fundamental de libertad religiosa, promoviendo el diálogo y la cooperación con las confesiones a través de los instrumentos jurídicos existentes». Además, como el PSOE, «se extenderán los beneficios fiscales a las confesiones religiosas con notorio arraigo y se potenciará el papel y la autonomía de la Comisión Asesora de Libertad Religiosa».

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